miércoles, 15 de octubre de 2014

CURTIDO DE PIELES. TENNERIES DE MARRAKECH.


Apenas llevaba setenta y dos horas en Marrakech y la Medina seguia pareciendo un laberinto de la Edad Media. La mañana anterior, perdida por las callejuelas mas profundas del Zoco, mis pasos dieron con una pequeña zona de venta de pollos y sus productos. Bajo los casi 40 grados de temperatura ambiente, el olor que se desprendía de aquel pequeño rectángulo era vomitivo, en aquel mismo instante jure no comer ni un solo pollo ni huevo durante toda mi estancia. Por unos segundos pensé en las gentes que se movían en aquel ambiente a diario, supuse que su pituitaria estaría tan entrenada que no distinguirían el mal olor que se generaba en aquel lugar. Estoicamente cruce el laberinto de puestos de venta y sin parar salí lo mas pronto posible a respirar un poco de aire que no transmitiera aquel olor a pollizo y podredumbre. No pensé que aún me quedaba visitar otro lugar de características similares en cuanto a olores. 
Dimos facilmente con la zona de las Tenneries, como se llaman en francés a los curtidores de pieles. 
Hay que pasar unas callejuelas estrechas, antes de llegar a unos de los grandes patios en los que se desarrolla el trabajo; yo me dejaba guiar, visitar Marrakech con gente que conoce el ambiente es todo un lujo. Antes de pasar a la zona de los curtidores nos paramos a visitar algunos patios donde las gentes trabajaban los pequeños frascos de cristal decorandolos con metales. 
Al llegar a la zona de los curtidores se apreciaba un fuerte olor a cadáver. Al principio no tome fotografías, no quería molestar a nadie y comenzamos entablando una conversación con el que parecía ser el jefe del grupo. Amablemente nos explico el proceso y le pregunte, pasados unos minutos, si podía tomar fotografías. Una vez que obtuve el permiso me atreví a captar alguna imagen, pero fui discreta, siendo mujer y ademas fotografiando sus duras condiciones de trabajo, no quise que se sintieran ofendidos. Me ofertaron menta para que enmascarara el olor, por unas monedas. Lo rechace mas por solaridad que por ahorro económico. Internamente pensé que si ellos eran capaces de pasarse horas y horas en aquel ambiente, yo bien podría pasar unos minutos si ademas tomaba fotografías.
Me explicaron que las pieles son llevadas allí después de quitarles la lana, entonces se somete a un proceso que viene a durar un mes. Durante, creo recordar que dijo unos quince días, meten las pieles en cal viva para, supongo, un proceso de desinfección y limpieza de restos de grasa y carnes. Pasados esos quince días, las pieles son lavadas y metidas en unas balsas cuadradas que contienen excrementos de paloma. Estos excrementos terminan de retirar los restos de grasa que pudieran quedar. El proceso dura tres días mas. Las pieles son sacadas de los excrementos y lavadas para pasarlas a las siguientes cubas, en estas se someten a una maceración con harina de trigo aunque a veces se hace con flores de mimosa, parece ser que este proceso seria para quitar en parte el olor a orines y excrementos de ave. 
Posteriormente se procede  al tintado de la piel, ablandamiento y secado. Para ablandar las pieles, las pisan descalzos cuando están metidas en las balsas de curtido.
Esta visita me pareció muy interesante, conocer directamente como trabajan, lo duro que se hace su faena. Se que no todos los turistas que visitan la ciudad les gustaría pasar aunque solo sean breves minutos, pero creo que cuando viajas debes de estar abierto a conocer y visitar todo aquello que representa verdaderamente la cultura del lugar que visitas. Conocer las curtidurías de piel es adentrarse en la verdadera cultura de Marrakech.
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