domingo, 28 de septiembre de 2014

MARTIRES DE VALDECUNA. UNA FIESTA DE ASTURIAS . AÑO 2014

Siempre se terminan subiendo a los blogs los lugares que visitamos en las vacaciones y muy pocas veces dedicamos unos pequeños minutos a nuestros propios lugares, los que vimos toda nuestra vida. Las fiestas, en las que si activas la memoria, te transportan a la época de castillos y princesas, dragones y brujas, tesoros ocultos y casas de chocolate; esa época en que ser un niño es tocar, jugar y crear magia. La Romería de los Mártires de Valdecuna es una de esas fiestas para mí. Siento la dualidad vivida en un día. La magia de mi niñez compartida con la realidad presente. Hace ya muchos años, el 26 de septiembre comenzaba la ilusión, al día siguiente era la Romería. Fiesta en la casa, visitas y un gran grupo de personas que se encontraban y compartían la comida que mi abuela y mi madre preparaban durante toda la semana previa. Mi abuelo pendiente del tiempo que se preveía que iba a hacer. Yo, deseando crecer rápidamente para poder ir a la Romería, ir a bailar, salir por la noche y bajar con el grupo de jóvenes que hacían "pandilla", para disfrutar la fiesta. Recuerdo especialmente como paseaba por los puestos de chucherías y terminaba comprando aquellas rosquillas de anís, duras y secas, pero que eran tan características; aquellos collares de papel, o bien los bastones y globos que, ciertamente, vendían  a un alto precio. Este año, se abrió un nuevo camino en mi vida, iba con mi sobrina nieta de tres años, vestida de asturiana, y parándome en los puestos de chucherías, para atrapar el tiempo pasado mas que para realmente regalarle algo a la pequeña. El día fue un regalo de la naturaleza. Una temperatura ideal. Un cielo azul y el sol de septiembre, que en Asturias si el año viene bien, hace que ese mes sea el mejor del año por sus temperaturas agradables y la luminosidad de los primeros días del otoño; las hojas comienzan a caer y los castaños avisan que pronto será la época en que nos darán sus frutos.

 La fiesta de los Mártires me vuelve melancólica y alegre. Melancólica porque los años pasaron y personas queridas ya no están conmigo, alegre porque aún puedo sentir aquella ilusión y percibir que mis orígenes se expanden en mi interior dándome una alegría especial.

No soy muy objetiva en la valoración de la fiesta, lo se, pero no por eso deja de ser una bonita fiesta de la tradición asturiana. Una fiesta que aun conserva el sabor de  nuestra cultura. Bien describía Victor Manuel en su canción, "subiendo con los corderos al hombro, sube la gente contenta …". Los jóvenes y las familias suben a pasar un día de campo, a comer en familia o en grupo de amigos, un bollo preñao y  beber una botella de sidra dulce, la primera pisada de la cosecha del año en curso.  Los mas piadosos a dar gracias y colocar los exvotos a los Santos Cosme y Damian, durante la serie de misas que comienzan a las siete de la mañana y finalizan con la misa mayor a las doce del mediodía. Luego se hará la "puya del ramo" y finalmente el concurso de baile regional. Terminado esto la gente se distribuye a la sombra de los arboles, o bien a pleno sol a comer el bollo y beber sidra.

El origen de esta fiesta es debida a la peregrinación de las gentes a este Santuario creado en honor a estos Santos y que se realizo para guardar  reliquias de Toledo. Estos Santos eran dos hermanos médicos y farmacéuticos,  a los que se le atribuyeron curaciones milagrosas  en Constantinopla.
 El origen del Santuario se basa en una leyenda no se si por todos conocida, pero si especialmente por mi. Se decidió hacer el Santuario en la parte alta de lo que se llama la Campa, porque era la parte mas llana para realizar la obra. Para ello se determino traer piedra de una cantera del monte de Valcenera, piedra que bajaron por  una antigua calzada romana que existía a la altura de "La Caseta",  justo creo que pasaba por un viejo camino que recuerdo vagamente de cuando era  niña, y que recorría la parte lateral del horreo que allí se erguía. ¡Cuantas veces, de niña, yo fuí a esa cantera a proveerme de piedras calizas para mis juegos infantiles!. Volviendo a la historia y la leyenda, las piedras del Santuario fueron extraídas del monte que durante mi niñez me proporcionaba cobijo a mis juegos. Estas piedras las colocaban en la parte llana de "La Campa" y, a la mañana siguiente, aparecían en la parte baja donde actualmente esta construido el Santuario. Durante varios días ocurría el fenómeno tan extraño de que por la noche las piedras se transportaban de lugar, y de ahí nació la leyenda que los propios Santos escogieron el lugar para guardar las reliquias y sus tallas. Finalmente se decidió que el Santuario se trasladara de lugar y se termino creado en la zona en que se sitúa  actualmente.
Ayer reviví mi día especial. Hoy quiero compartir, aunque sea solamente el breve tiempo de leer este post y mirar las fotografías, este lugar que puede ser visitado durante todo el año y que bien merece estar entre los lugares de referencia de Asturias. Si alguna persona quiere mas información yo estaré a su disposición porque realmente me siento una de las personas responsables de cuidar y mantener este lugar, ya que yo nací en la montaña de la que salieron las piedras para su construcción :) y aquí tengo mis orígenes de los que me siento orgullosa.

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