Aqui os dejo un enlace de las fotografías de la primera parte de VIAJE POR ITALIA: DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS, espero seguir subiendo la segunda parte. Si queréis leer el viaje estoy aún un poco desorganizada, pero es que soy novata en esto de los blogs, podéis hacer clic en las etiquetas y os seleccionará el viaje de lo que os interese.
IMAGENES: PRIMERA PARTE DE : VIAJE POR ITALIA DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS
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sábado, 9 de agosto de 2014
IMAGENES DE : "VIAJE POR ITALIA, DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS. 1ª PARTE".
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lunes, 23 de junio de 2014
CAMINO DE LOS DOLOMITAS: LIMONE, PIRAMIDES DE SEGONZANO Y MOENA
14 de junio de 2014
Esta
mañana hemos tenido un día mas calmado. De hecho ha sido el primer día que no
pusimos despertador, pero pronto estábamos en pie. Dimos un paseo al borde del
lago. Torbole y, en concreto nuestro camping, invita a relajarse plácidamente.
Queríamos prolongar la estancia pero la parcela estaba comprometida para las
doce de la mañana, así que con dolor de corazón decidimos visitar Limone, que habíamos leído era un pueblo “autentico”. La carretera hasta
allí es verdaderamente estresante, llena de tráfico y eso que aún no estamos en
temporada alta. Todo lo bueno no podía juntarse en esta parte de Italia J. Tino un campeón
conduciendo por estas carreteras sinuosas y estrechas, y mientras el evita los coches
que invaden mas de su propio carril, yo voy sentada con la cámara intentando
captar la imagen del día. Al anochecer es cuando hacemos nuestro resumen mental
y miramos las fotografías para memorizar aun mejor los lugares.
Limone es un pueblecito que, si tengo que decir una sola palabra diría, es “empinado”. Antiguamente tenia muchos bancales de limoneros pero han desaparecido.
Desde la carretera central descienden unas calles, estrechas y tortuosas, que abocan al puerto, en la parte baja, donde se ensancha un poquito y hay un par de restaurantes con una temperatura muy agradable para comer. La comida no la probé solamente sacamos algunas fotografías.
Al bajar por una calle, a mano derecha, nos encontramos una frutería, en la cual en una especie de canasta, vendían una fruta color amarillo casi del tamaño de melones galia. Al inicio comenzamos a discrepar si serian o no lo que parecían ser ¡limones gigantes!. Después de traducir los carteles escritos en italiano, si que vimos que eran exactamente eso, limones supergigantes. En mi vida había visto ese tamaño, ¡lo que es el viajar! J .
Entramos en la tienda de la calle un poco mas abajo y compramos una minibotella, unidosis, de licor de aceitunas en grappa. Sentimos curiosidad de saber el gusto; era realmente aceptable. La cantidad era la que conocemos en España como “chupito”. Ese pequeño trago de licor digestivo para después de las comidas.
Antes de irnos de Limone, decidimos tomar un “momento concepto de la vida”. Esto es llamado así en nuestra familia cuando, después de una ardua tarea o un pesado día, te sientas plácidamente a charlar y tomar un “trago”. Nos ofertaron “aperol” y a mi que me gusta probar todo lo típico de los sitios por los que paso, rápidamente acepté la propuesta. Exactamente tomamos un Aperol spritz; lo de spritz tuvimos que preguntar que era, y sencillamente es un aperol “seco”. El color es un poco rojizo, no llega a ser un vino rosado, quizás un poco mas intenso. Nos lo sirvieron con una rodaja de naranja y desde luego estaba muy bueno. Como no estoy acostumbrada a la bebida, con una copa me sirvió para todo el día y creo que mañana también voy servida de dosis de alcohol. El lugar era un pequeño bar familiar con una terraza que era la única parte llana de la calle, ha sido realmente un buen “momento concepto de la vida”J.
Limone es un pueblecito que, si tengo que decir una sola palabra diría, es “empinado”. Antiguamente tenia muchos bancales de limoneros pero han desaparecido.
Desde la carretera central descienden unas calles, estrechas y tortuosas, que abocan al puerto, en la parte baja, donde se ensancha un poquito y hay un par de restaurantes con una temperatura muy agradable para comer. La comida no la probé solamente sacamos algunas fotografías.
Al bajar por una calle, a mano derecha, nos encontramos una frutería, en la cual en una especie de canasta, vendían una fruta color amarillo casi del tamaño de melones galia. Al inicio comenzamos a discrepar si serian o no lo que parecían ser ¡limones gigantes!. Después de traducir los carteles escritos en italiano, si que vimos que eran exactamente eso, limones supergigantes. En mi vida había visto ese tamaño, ¡lo que es el viajar! J .
Entramos en la tienda de la calle un poco mas abajo y compramos una minibotella, unidosis, de licor de aceitunas en grappa. Sentimos curiosidad de saber el gusto; era realmente aceptable. La cantidad era la que conocemos en España como “chupito”. Ese pequeño trago de licor digestivo para después de las comidas.
Antes de irnos de Limone, decidimos tomar un “momento concepto de la vida”. Esto es llamado así en nuestra familia cuando, después de una ardua tarea o un pesado día, te sientas plácidamente a charlar y tomar un “trago”. Nos ofertaron “aperol” y a mi que me gusta probar todo lo típico de los sitios por los que paso, rápidamente acepté la propuesta. Exactamente tomamos un Aperol spritz; lo de spritz tuvimos que preguntar que era, y sencillamente es un aperol “seco”. El color es un poco rojizo, no llega a ser un vino rosado, quizás un poco mas intenso. Nos lo sirvieron con una rodaja de naranja y desde luego estaba muy bueno. Como no estoy acostumbrada a la bebida, con una copa me sirvió para todo el día y creo que mañana también voy servida de dosis de alcohol. El lugar era un pequeño bar familiar con una terraza que era la única parte llana de la calle, ha sido realmente un buen “momento concepto de la vida”J.
Allí
me entere que era el pueblo originario del famoso limoncello que se toma como
digestivo después de las comidas. El
calor apretaba pero mas tolerable que en
la Toscana. Finalizada nuestra visita a Limone pensamos visitar las famosas Pirámides de Segonzano antes de llegar
al Valle di Fassa, pero debíamos de
hacer un alto para la comida. Encontramos afortunadamente un bonito lugar
debajo de los pinos, a la sombra y donde nuestra autocaravana no impedía el
paso. No paramos mucho tiempo pues en Limone el “concepto de la vida” se había
hecho un supermomento y debíamos aligerar. No obstante nos dio tiempo para
tomar un café y salir en busca de las famosas Pirámides. Llegamos pasadas las
cinco . Un chico joven, muy amable, quito su coche para que nosotros pudiéramos
aparcar la camping-car sin problemas. Después de leer las instrucciones, a la
entada, cogimos los prismáticos. Olvidamos los bastones de montaña pero no
nuestras cámaras. Pagamos los tres euros que cuesta el ticket y pasamos la
barrera, ya en ese instante yo sentí desánimo, lo que veían mis ojos era una
empinada pendiente a mas de cuarenta cinco grados y unos veintiocho de
temperatura. Respire hondo y me sentí como si hiciera deporte de escalada de
toda la vida.
Me lancé cuesta arriba, pero los escasos 50 metros de subida preciso de dos paradas para tomar aliento. Suponía que la sensación de imposibilidad era al principio, pues en la barrera de entrada ponía bien claro: “dificultad: medio-fácil”. Pensé para mis adentros: - el medio debe de ser esta subida y luego se hará mas llano –
Detrás de la primera subida había escaleras de madera haciendo caracol. Cerré los ojos un segundo haciendo el gesto de capacidad, y comencé a subir. La pendiente de subida no aminoraba por muchas escaleras que subiera, y yo seguía pensando: - ¿pero quien ha sido el que valoró esto como medio-fácil? – No recuerdo las paradas que hice; desvié mi concentración de la dureza de la subida, en admirar el entorno. Un bosque absoluto en que apenas se veía mas allá del sendero; pero afortunadamente muy fresco.
Encontré fresas salvajes y pare a fotografiarlas como si fuera la primera vez que las veía, pero en realidad es que buscaba cualquier excusa para tomar aliento. Habíamos leído que el grupo del segundo nivel era el mas bonito, así que yo ya había desechado la idea de ver los tres niveles antes de empezar; a lo sumo si el primero quedaba de paso vería dos, pero el tercero me negué en absoluto cuando vi aquellas pendientes. Llegamos a una bifurcación que te daban opción al primer nivel a la izquierda y, segundo y tercero, a la derecha. ¡Me chafaron! Tenia que optar por la derecha. Debajo estaba escrito el tiempo de llegada; al nivel uno, unos veinte minutos, y al dos cincuenta. Calculé mentalmente si podría hacerlo y sentí que si, pues lo favorable para conseguirlo era que la sombra bajaba bastantes grados la temperatura ambiente. En silencio, (porque yo cuando me canso no digo ni palabra) seguí subiendo escaleras y pensando que podría haberlas contado, porque recordaba una subida a un monasterio que eran mas de cuatrocientas cincuenta y aquí se pasaban; esa era mi sensación.
Había un hermoso banco en el camino que por supuesto pose mis posaderas durante unos minutos. Continuamos y otro letrerito anunciaban el lugar: Pirámides del segundo nivel a veinte minutos pero paso “chiusso” y las del tercer nivel a cincuenta minutos. No había vuelta atrás, después de todo aquel esfuerzo si quería ver algo tendría que subir al tercer nivel que en un principio había descartado. ¡Pues nada!, ¡ánimo y para adelante!. Encontramos una pareja por el camino, yo mentalmente hice una valoración de la mujer, si era mas o menos capaz que yo. Estaba mas delgada, era quizás un poco mas joven, pero se la veía “intacta” aunque ella bajaba, el sudor ya había quedado en la cima y ¡seguro, seguro que se había mirado al espejo y compuesto antes del descenso!. ¡Si ella había podido llegar yo no iba a ser menos!. Seguí adelante y en esta ocasión sin la intención de dudar si lo iba a conseguir o no.
De pronto, entre el follaje vi la silueta de una especie de chimenea como bien describen. La piedra haciendo de techo, bien redonda, y debajo afiladamente y ensanchando la base, una columna color tierra. Preparé mi maquina fotográfica sospechando que igual seria la única que podría ver, la vegetación era exuberante y no dejaba vislumbrar mucho. Continuamos y aun otro letrero marcaba que solo quedaban veinte minutos para llegar al tercer grupo. En ese instante ya me vi capaz de conseguirlo. Unos escalones mas, una subida y al fin una pareja con un bebé descansaba justo en el final. Me asomé con ansia a la barandilla con la cámara lista para tomar las instantáneas y ¡oh! La vegetación cubría todo, apenas un pequeño trocito de las pirámides…era como una burla de la naturaleza que me hacia una mueca graciosa.
De todas formas lo fotografié y descanse unos minutos pensando tomar el camino de descenso. No me sentí frustrada porque a medida que subía sospechaba el final. Justamente la pareja, que amablemente había apartado el coche para dejarnos aparcar la autocaravana, subían con su perro. Ya éramos como conocidos de toda al vida y nos paramos a intercambiarnos unas frases, ellos por supuesto en italiano y nosotros a saber en que idioma; porque he descubierto que en Italia hablo una jerga incalificable. Utilizo todas las palabras que conozco sinónimas en otras lenguas, todas juntas y a la vez, con la base del francés y el español. Creo que solamente aquí podré repetirlo.
Me lancé cuesta arriba, pero los escasos 50 metros de subida preciso de dos paradas para tomar aliento. Suponía que la sensación de imposibilidad era al principio, pues en la barrera de entrada ponía bien claro: “dificultad: medio-fácil”. Pensé para mis adentros: - el medio debe de ser esta subida y luego se hará mas llano –
Detrás de la primera subida había escaleras de madera haciendo caracol. Cerré los ojos un segundo haciendo el gesto de capacidad, y comencé a subir. La pendiente de subida no aminoraba por muchas escaleras que subiera, y yo seguía pensando: - ¿pero quien ha sido el que valoró esto como medio-fácil? – No recuerdo las paradas que hice; desvié mi concentración de la dureza de la subida, en admirar el entorno. Un bosque absoluto en que apenas se veía mas allá del sendero; pero afortunadamente muy fresco.
Encontré fresas salvajes y pare a fotografiarlas como si fuera la primera vez que las veía, pero en realidad es que buscaba cualquier excusa para tomar aliento. Habíamos leído que el grupo del segundo nivel era el mas bonito, así que yo ya había desechado la idea de ver los tres niveles antes de empezar; a lo sumo si el primero quedaba de paso vería dos, pero el tercero me negué en absoluto cuando vi aquellas pendientes. Llegamos a una bifurcación que te daban opción al primer nivel a la izquierda y, segundo y tercero, a la derecha. ¡Me chafaron! Tenia que optar por la derecha. Debajo estaba escrito el tiempo de llegada; al nivel uno, unos veinte minutos, y al dos cincuenta. Calculé mentalmente si podría hacerlo y sentí que si, pues lo favorable para conseguirlo era que la sombra bajaba bastantes grados la temperatura ambiente. En silencio, (porque yo cuando me canso no digo ni palabra) seguí subiendo escaleras y pensando que podría haberlas contado, porque recordaba una subida a un monasterio que eran mas de cuatrocientas cincuenta y aquí se pasaban; esa era mi sensación.
Había un hermoso banco en el camino que por supuesto pose mis posaderas durante unos minutos. Continuamos y otro letrerito anunciaban el lugar: Pirámides del segundo nivel a veinte minutos pero paso “chiusso” y las del tercer nivel a cincuenta minutos. No había vuelta atrás, después de todo aquel esfuerzo si quería ver algo tendría que subir al tercer nivel que en un principio había descartado. ¡Pues nada!, ¡ánimo y para adelante!. Encontramos una pareja por el camino, yo mentalmente hice una valoración de la mujer, si era mas o menos capaz que yo. Estaba mas delgada, era quizás un poco mas joven, pero se la veía “intacta” aunque ella bajaba, el sudor ya había quedado en la cima y ¡seguro, seguro que se había mirado al espejo y compuesto antes del descenso!. ¡Si ella había podido llegar yo no iba a ser menos!. Seguí adelante y en esta ocasión sin la intención de dudar si lo iba a conseguir o no.
De pronto, entre el follaje vi la silueta de una especie de chimenea como bien describen. La piedra haciendo de techo, bien redonda, y debajo afiladamente y ensanchando la base, una columna color tierra. Preparé mi maquina fotográfica sospechando que igual seria la única que podría ver, la vegetación era exuberante y no dejaba vislumbrar mucho. Continuamos y aun otro letrero marcaba que solo quedaban veinte minutos para llegar al tercer grupo. En ese instante ya me vi capaz de conseguirlo. Unos escalones mas, una subida y al fin una pareja con un bebé descansaba justo en el final. Me asomé con ansia a la barandilla con la cámara lista para tomar las instantáneas y ¡oh! La vegetación cubría todo, apenas un pequeño trocito de las pirámides…era como una burla de la naturaleza que me hacia una mueca graciosa.
De todas formas lo fotografié y descanse unos minutos pensando tomar el camino de descenso. No me sentí frustrada porque a medida que subía sospechaba el final. Justamente la pareja, que amablemente había apartado el coche para dejarnos aparcar la autocaravana, subían con su perro. Ya éramos como conocidos de toda al vida y nos paramos a intercambiarnos unas frases, ellos por supuesto en italiano y nosotros a saber en que idioma; porque he descubierto que en Italia hablo una jerga incalificable. Utilizo todas las palabras que conozco sinónimas en otras lenguas, todas juntas y a la vez, con la base del francés y el español. Creo que solamente aquí podré repetirlo.
Nos
enseñamos entre los cuatro las escasas fotografías tomadas desde los diversos
puntos. Nos lamentamos conjuntamente por
estar cerrado el paso al nivel dos. Ellos habían ido al nivel uno previamente y
parecía que tenían algunas fotografías mejores que nosotros. Mentalmente, al
descender, yo ya sabia que Tino iba a intentar acercarse al nivel uno a
intentar captar las imágenes para el recuerdo. Yo ya pasaba de la fotografía de
las pirámides y eso que quería algunas bonitas para el blog. Al descender nos
encontramos con una pareja de alemanes que subían, estaba un poco mas
complicado la comunicación pero aún así nos saludamos. Como vimos que salían
justamente de la zona prohibida y estaban sanos y salvos, yo anime a Tino a
adentrarse detrás de la cinta de prohibido mientras yo esperaba sentada en un
tronco de árbol con piedras al borde del sendero. Exactamente Tino fue lo que
hizo, ir a captar las imágenes del nivel dos mientras yo me quede un poco
indecisa de si seguirle o no. Opté por quedarme y recordé los prismáticos que llevábamos
y que aun no habíamos utilizado. Me pareció un exceso de energía cargar con
ellos para nada, así que me entretuve en sacarlos y mirar los troncos de
arboles, porque otra cosa era imposible. Atisbé en el horizonte y comencé a
sentirme como una aventurera buscando señales entre el bosque. ¡Ni siquiera un
animal!, tan solo hojas y troncos. De pronto a lo lejos y tapada se podía
observar otra piedra sostenida por una ce las pirámides, pero imposible
fotografiarla solo saldría la hojarasca. El tiempo me paso rápidamente
ensimismada en mis pensamientos y Tino rápidamente volvió con algunas
fotografías mas que añadir a nuestros recuerdos. Descendimos otro trecho, ya el
sol se iba ocultando. La subida nos había llevado unas dos horas y media. Cuando
llegue a la base no puede evitar mojar los pies en la fuente potable que se
encuentra al lado de la entrada. La taquilla ya estaba cerrada.
Haciendo un balance había sido demasiado esfuerzo para pocos logros, sobretodo porque desde la base se divisaba lo que parecía ser el primer grupo de pirámides de forma mas clara que durante todo el ascenso. A veces ocurren estas cosas, no todo el viaje ha de desarrollarse de manera perfecta, aunque a pesar de no ver las pirámides como en un principio imaginaba, resulto ser, al final, una agradable tarde.
Haciendo un balance había sido demasiado esfuerzo para pocos logros, sobretodo porque desde la base se divisaba lo que parecía ser el primer grupo de pirámides de forma mas clara que durante todo el ascenso. A veces ocurren estas cosas, no todo el viaje ha de desarrollarse de manera perfecta, aunque a pesar de no ver las pirámides como en un principio imaginaba, resulto ser, al final, una agradable tarde.
El
tiempo cambio de forma radical y unas nubes de tormenta comenzaron a dibujarse
en el cielo. Nuestro destino era un área de camping en Moena. Era el atardecer
comenzando a desaparecer la luz cuando llegamos. Un bar regenta el área de
autocaravanas que queda a la orilla de un riachuelo. Llovía y la temperatura
había descendido varios grados. El lugar era muy tranquilo y estábamos como
asentados en el bosque. Me conecte a una señal wifi y, de pronto sentí mi
instinto de piratear la red si podía, y así hice, probé algunas palabras que
podían ser la clave de acceso y la magia se hizo. En aquella tarde noche
lluviosa, alejados de la civilización y perdidos en la entrada a los Dolomitas,
teníamos conexión a internet por wifi, y lo mejor de todo, ¡pirateada!. Preparamos la cena, Lo que iba a ser un pulpo con patatas tuvo que
convertirse en una ensalada de lentejas, al habernos olvidado el descongelar el
pulpo. Me dedique al blog mientras Tino se dedicaba a las fotografías. Las
gotas de lluvia caían sobre el techo y junto con el ruido del riachuelo hacían
la música de acompañamiento a nuestra velada.
NOTA: Información
para autocaravanistas
LIMONE
Parking Limone: 2,40 euros la primera hora y a 1 euro las
sucesivas. Se puede pasar la noche a 1 euro /hora. No tiene ningún tipo de
servicios.
GPS
Norte: 45º 48’ 790’’
Este: 10º 47’ 470’’
PIRAMIDES DE
SEGONZANO
Es un parking en la base de las pirámides desde donde se tiene
acceso. Hay un pequeño bar a la izquierda . A la entrada de la pirámides se
encuentra una fuente de agua potable.
GPS
Norte: 46º 10’ 52’’
Este : 11º 15’ 50’’
MOENA
Es un área dependiente de un bar, donde se realiza los
pagos. A la orilla de un pequeño rio. Tiene todos los servicios. Con
electricidad pagamos 16 euros.
GPS
Norte: 46.35223º
Este: 11.63145º
domingo, 22 de junio de 2014
LAGO DI GARDA: MALCESINE Y TORBOLE SUL GARDA. VIAJE POR ITALIA DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS.
13 de junio de 2014
El
despertar enfrente al Lado Di Garda,
fue un regalo a los ojos. Un cisne delante de nosotros se paseaba con su
desplazamiento armonioso. Fuimos a dar un corto paseo entre los aloendros en
flor que bordean el agua; ya no olía a “zotal” sino que se respiraba la brisa del
lago.
En el azul del lago se veían algunas embarcaciones que se disponían a
navegar. El calor era mucho mas tolerable que en la Toscana, apenas
veinticuatro horas antes y, en cuanto comenzó a hacerse notar, nos dirigimos a
Torbole .
Antes de llegar queríamos pasar por Malcesine donde se puede ver el
castillo Scaligeri, del siglo XIII. Construido por los Scaligeri de Verona
en 1277. Estacionar se estaba poniendo un poco complicado, no quiero imaginarme
en época de julio y agosto. Tuvimos suerte y encontramos un parking de tamaño
suficiente para nuestra camping-car. Es el problema de las autocaravanas que,
cuando visitas las ciudades, el encontrar un lugar a veces resulta un poco
difícil; aunque los parkings están señalizados si se permite o no, haciendo mas
fácil el asunto.
El
calor seguía apretando, aunque un poco menos que en los días previos pero, a
mediodía, mas apetecía una sombra que visitar la ciudad; por lo que Malcesine se
resumió en una corta estancia. Intentamos ver el castillo pero estaba cerrado.
Es una ciudad con muchos turistas. Tiene un funicular que sube al monte Baldo ya que la propia ciudad esta a los
pies de la montaña oculta entre olivos, cipreses y aloendros. Aquí fue donde Goethe comenzó su viaje por Italia. Cuenta
una historia que se puso a dibujar el castillo en un papel y lo vieron, lo que
hizo que pensaran que era un espía y estuvo detenido hasta que se aclaro el
asunto. Hoy en día existe una estatua y varias placas en su conmemoración.
Sacamos
algunas fotografías, llegamos a la bahía, y nuestras cámaras siguieron
trabajando, ¡parecíamos turistas japoneses!.
La temperatura se iba incrementando
a medida que pasaba el tiempo. Hacer fotografías se estaba haciendo muy costoso
por el sol, así que nos dirigimos a Torbole
donde teníamos las coordenadas de un camping. La carretera que bordea el Lago di Garda, no solo es estrecha y
sinuosa; sino que además esta repleta de tráfico y eso que aún no estamos en
plena temporada estival. ¡No quiero imaginarme como se debe de poner esto en
los meses de julio y agosto!. Íbamos pasando pueblo tras pueblo y, aunque en algunos
queríamos parar, el no disponer de una dirección para el parking de la camping-car,
lo dificultaba. Lo ideal, pienso yo, es venir a pasar unos días en esta zona
con las bicicletas; pero la cantidad de tráfico no se si dificultará en extremo
el paso de los ciclistas. De lo que si está repleto es de gente en motos; lo
que les permite disfrutar de todas las ciudades de forma tranquila. Existe un
autobús que hace el recorrido por varios pueblos del borde del lago; con una
frecuencia de cada hora y que comienza su recorrido antes de las seis de la
mañana y se prolonga hasta las 19 horas.
La
conducción de la autocaravana llegó a ser un poco estresante, por la carretera
sinuosa, la cantidad de tráfico y lo estrecho de las calles. Llevábamos anotada
un área de estacionamiento, no un parking, pero el destino quiso que las
coordenadas no marcaran la entrada exacta sino un poco mas lejos, eso hizo que
cogiéramos otra calle de entrada, lo que supuso entrar en una zona tan angosta
que el retrovisor derecho se desarmo.
Teníamos que parar lo mas rápido posible
a encajarlo, de tal manera que vimos señalizado un camping y ya sin muchas
opciones a decidir si sí, o si no sería aquel el que queríamos; entramos
directos. Necesitábamos reposo inmediato. El estrés de la carretera y el calor,
estaban haciendo que lo que debería ser placentero comenzara a volverse
irritante.
A veces el destino tiene guardadas sorpresas, el camping de primera
vista nos gusto y decidimos quedarnos allí mismo. El chico de recepción al ver
que éramos españoles y de Oviedo, se le agrando la boca con la sonrisa y
exclamo: - ¡La vida es curiosa a veces! - . Hablaba español, al menos a un
nivel que se le entendía perfectamente. Nos contó que estaba preparando el
viaje a Asturias para realizar el camino primitivo de Santiago, el y su chica,
pero que sería en el mes de noviembre; de momento debía de trabajar en la
temporada alta del camping. No se si fue casualidad o cierta empatía, nos dio
la mejor plaza del camping. Digo la mejor porque estaba en la zona donde mas
brisa corría; amplia y con el suelo todo mullido de un césped verde. A mi me pareció
el paraíso poder quedarnos allí.
Esta situado justo al borde del lago y
directamente se sale a una playa de piedra. Yo quería quedarme mas de una
noche, pero la fortuna se nos había hecho notar pero no eternamente. Aquel
lugar tan estupendo solo podíamos disfrutarlo hasta las doce de la mañana del
día siguiente.
Teníamos casi unas veinticuatro horas de vivir en las antepuertas
del paraíso. Hicimos las labores de ocupación de la plaza y rápidamente salimos
a dar un paseo por la playa y orilla del Lago. Vimos gente preparada para el
windsurf, con sus trajes de neopreno. El agua cristalina y, siendo aún las
siete de la tarde, me apeteció aunque no bañarme por no llevar puesto el traje
de baño, si el mojar mis pies y probar el agua. El placer que sentí es
indescriptible, al notar el agua fresca subir por mis tobillos y alcanzar mis
pantorrillas, dando masaje a mis piernas abotargadas por el calor. Tenia tal
cara de felicidad que un chico joven se acerco a mi, era suizo, vestido de
neopreno y me preguntó si encontraba el agua muy fría. Creo que confundió mi
alborozo de poder refrescarme con un escandalo por la temperatura del agua. Yo
le explique, allá como pude, que era todo placer el poder mojarme. Hablaba
ingles, otra vez mas me di cuenta que es imprescindible esa lengua para salir
por este mundo, pero obvie mi desconocimiento remarcándole que, como un suizo
no hablaba francés, eso no era aceptable. Entre risas, Tino, él y yo llegamos a
comunicarnos. Le gustaba hacer windsurf pero
¡sin olas!, solo con el viento. Mi propuesta de que viajara a Asturias a
realizar el deporte fue rechazada por las grandes olas del Cantábrico. Al final resultó que era él quien encontraba
el agua superfria y me decía que solo estaba a dieciocho grados. A mi me
parecía una delicia y recordaba los catorce grados de nuestras playas en
algunos días.
Proseguimos el paseo y vimos a la gente practicando sus deportes
, gente en bicicleta, y sobretodo gente pescando en el lago, metidos en el agua
hasta la cintura. Nos retiramos a cenar.
Escuchamos el primer gol el partido España Holanda y un silencio absoluto en el
camping, concluimos que éramos los únicos españoles allí asentados. A medida
que íbamos cenado fue cuando comenzó el griterío por los goles que marcaba
Holanda. Estaba claro de quien eran forofos los acampados. Salimos a pasear
pero esta vez un corto paseo a la playa y nos fuimos a dormir.
NOTA: Información para autocaravanistas
Malcesine
Area
de parking: siguiendo la carretera a la salida norte del pueblo a mano
izquierda, Siento no haber anotado las coordenadas. Esta es un área amplia, mas adecuada y mejor para autocaravanas. Nosotros nos quedamos en un parking en la parte mas alta del pueblo, al que se acede por una carretera repleta de gente caminando que hace difícil el acceso. Tampoco tengo coordenadas.
Camping Al Porto:
GPS
Norte: 45.87194º
Este: 10.87305º
Este nos pareció un camping muy agradable, aunque
desconocemos los otros que hay justo al lado. Hay varios por la zona. En éste,
la ocupación era muy alta. Curiosamente resultó que éste era aun mas barato que
el Área que quedaba un poco mas allá. Dispone de Wifi.
Area en Torbole:
Datos en www.campingcar-infos
no estaban exactos. Las coordenadas exactas son:
Norte: 45º 52.361’
Este : 10º 52.355’
domingo, 15 de junio de 2014
SIENA; PIENZA; FLORENCIA Y SIRMIONE. VIAJE DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS.
11 y 12 de junio de 2014
Cada
día que pasa se suma un día en el calendario y dos grados de temperatura en la
Toscana. Yo me maravillo cuando veo las carreteras anunciando peligro por la
nieve y heladas, y pienso: - ¿Alguna vez helara aquí de verdad? . Llegamos a Siena con mas de 32 grados, pero
el planing del viaje es el planing y, al menos, hay que intentar cumplirlo.
Conseguimos aparcar la autocaravana en las afueras de Siena, justo al lado de
una línea de autobús que te lleva a una de las puertas de la entrada a la
ciudad. Caminar por las callejuelas llenas de sombra es agradable y, dadas las
temperaturas, no pude evitar el comprar una camiseta, talla XXXL, a ver si así
sudo menos al evitar que la ropa entre en contacto ajustado con mi piel.
En diez minutos de agradable paseo, llegamos a la Plaza del Campo, una de las mas grandes plazas de la Edad Media; donde, actualmente, hacen
todos los años una carrera de caballos; espectáculo muy famoso que no coincidió
con nuestra visita.
En la plaza se
encuentra una reproducción de la Fuente Gaia, cuyo original esta en el
museo de Santa María de la Escala. Las palomas calmaban su sed en el chorro de
agua que surge de una de las estatuas.
Proseguimos bajo los rayos del sol hasta
conseguir llegar al Duomo (siglo XII
a XIV) del arte románico-gótico y, finalizamos, con la Fortaleza de los Médici. Habíamos calculado estar dos horas en
Siena, pero se alargo a cuatro.
Desde
allí pusimos rumbo a Pienza, una ciudad capricho del Papa Piccolomini, que
encargó hacer la ciudad y luego se escandalizo de su precio, hasta que la vio y
considero bien empleado el dinero. El pasear por sus calles te recuerda
constantemente que el famoso queso pecorino se produce allí y no quisimos
marchar sin comprar un trozo que degustaremos con la familia. Como habíamos
comprado condimento para espaguetis, también hicimos acopio de la pasta superlarga.
Pudimos deleitarnos con los paisajes de la Toscana desde los miradores del
pueblo y, finalmente, con un buen café sentados en una terraza a la sombra.
De
Pienza nos dirigimos a Florencia con
intención de acampar en el camping de Michelangelo, del que teníamos una buena
información, pero al llegar nos derivaron al área de caravanas. Desde hace muy
poco han dejado de aceptar las camping-car en el camping. El área de caravanas
quedaba un poco alejada de la ciudad y puede que en un futuro sea un sitio
agradable, pero dado que sufríamos temperaturas de mas de 40 grados, y los
arboles están en la primera fase de desarrollo, el calor que se acumula podéis
imaginaros que hace muy difícil quedar durante mucho tiempo allí. Madrugamos y
tomamos un autobús que, por cierto, quedaba un poco alejado del área de
estacionamiento, y pudimos llegar al centro de Florencia a las nueve de la
mañana. Cuando me apee del autobús, mi primera impresión fue pensar que
Florencia no era como me decían la mayoría, que están encantados con la ciudad.
Incluso llegué a pensar que yo no tuviera sensibilidad para apreciar el arte,
pero a medida que los minutos pasaban, Florencia me iba atrapando con sus
encantos.
Las calles con sus edificios cargados de historia, la claridad y, ya cuando
llegué al Ponte Vechio, Florencia me había seducido
absolutamente.
En la Toscana se respira el aroma de tilos; pero en Florencia ,
mirando el puente, se respira el romanticismo. Puede que haya sido la hora y la
luz del día, pero no era capaz de apartarme del Puente; sencillo pero mágico. Le saque fotografías desde todos los ángulos y, a partir de ahí, todo me
parecía maravilloso.
De pronto me sumergí de lleno en la época renacentista ;
comencé a imaginar las gentes, pasando por sus calles ataviados con los ropajes
típicos. También me dio tiempo a pensar como las damas sufrirían con sus
vestidos y las altas temperaturas.
Son tantas las cosas que hay que admirar en
Florencia que no puedo describirlas aquí, cierro los ojos y me vienen flashes
de las esculturas y edificios.
Los mármoles cubriendo las paredes de la
Catedral y su Campanario.
Creo que algún día subiré alguna entrada al blog, de
Florencia, como un monográfico; pues me encantó.
No teníamos planeado repetir
noche en el área de autocaravanas, así que optamos por no entrar a los museos,
debido a las largas colas que se veían. Lo bueno que hicimos fue madrugar y ver
una Florencia sin agobios de turistas japoneses, que tres horas mas tarde inundaban
todas las plazas y calles; con sus manos cubiertas por guantes, sus gorritos y
en fila. Aguantando estoicamente el calor, protegiéndose del sol hasta con
pañuelos rodeando el cuello; supongo yo que para no quemarse y no porque
tuvieran frio, en un día como hoy que pasamos de los 45 grados al sol.
Ya no parecíamos españoles, pues madrugar es lo que trae; que adelantas todo,
incluso comer. Tanto fue así, que a las doce en punto, el restaurante que habíamos
elegido aun no estaba abierto. Para hacer tiempo pasamos a la Florencia de cada
día, y paseamos el mercado de S. Ambrogio
, situado justo enfrente de la pizzería elegida.
Terminamos comprando unos
boletus para la cena.
Al fin pudimos
entrar en la pizzería que me había recomendado, y muy acertadamente, mi
compañera de trabajo. Una pequeña pizzería con aire acondicionado y unas pizzas
estupendas.
Escogimos y recomendamos probar la “Pizza blanca con burrata” , una pizza difícil de degustar en lugares que
no sea fácil obtener el queso burrata; era sencilla: pasta, tomate y, luego de cocido, el queso por encima;
pero sin meterlo al horno, sino que con el propio calor de la pizza se calienta
la burrata. Es cremosa y deliciosa, ¡ah! y que no se olvide la albahaca, que le
da un toque especial.
La pizzería queda en la calle Vía Mazzi número 113, y se
llama “Il Pizzaiuolo”.Esto es un
recomendar de boca a boca, a mi me lo dijo mi compañera Lorena, y yo os lo digo
a vosotros.
Para
regresar al Área fue mas fácil; enseguida conseguimos autobús, por cierto es el
numero 14 y te deja a unos 750 metros del área, que no es mucha distancia pero
a 45 grados suplen como si fueran 5 kilómetros; con deciros que llegue a la
caravana y directa a la ducha antes de irnos. Llegamos a la conclusión que
Florencia es maravillosa para un viaje de tres días, incluso dada la cantidad
de museos y obras que existen puede prolongarse a cinco, pero por supuesto no
después del mes de abril, sino en la época que se asegura una temperatura mas
baja. Aunque confieso que vi expuesta una fotografía de Florencia con nieve,
que creo que no era falsa, sino autentica. También otra cosa que me llamo la
atención fue ver ya la moda del próximo invierno expuesta en los escaparates de
Max-Mara, como información se llevaran los abrigos color avellana claro. Tono
camel. J.
A
las tres de la tarde pusimos ruta a Sirmione
y dábamos por concluida la Toscana, no porque no quisiéramos mas; sino porque
dadas las temperaturas pensábamos que al igual que nuestros inspiradores del
viaje, lo mejor era dejar la Toscana para una fecha menos calurosa y
deleitarnos con las montañas del norte de Italia.
Salimos
huyendo del calor de la Toscana pero con la idea de regresar algún día y
completar nuestra visita. Hay tantas cosas que ver y admirar que podríamos
programar multitud de viajes. Ya comentamos entre nosotros, que éste es el
primero, como toma de contacto. Así hicimos con Francia la primera vez y ya he
olvidado el numero de veces que la he visitado. Me gustaría algún día poder
escribir los mismo de la Toscana e Italia.
A
las cuatro de la tarde, abrir las ventanillas de la autocaravana me recordaba a
abrir la puerta de un horno. Quería
hacerlo para tomar alguna fotografía durante el camino; finalmente desistí de
las fotografías y me dedique a beber agua hasta llegar a Sirmione.
Habíamos dejado la Toscana y lo cierto es que se notó. La
entrada en la zona del Lago di Garda,
ya me auguró un cambio en la climatología para el resto de los días del viaje.
Aún hacia calor, pero mas soportable. Sirmione es un pueblo lleno de flores y
adelfas convertidas en arboles. En Italia supongo que se da con facilidad el
laurel. Cuando llegamos a Sirmione un olor a un producto, que de niña yo
recordaba que se llamaba “zotal”, inundaba todo el ambiente. Desde luego el
olor a Toscana, con aquel aroma de flor de tilo, había desparecido y cambiado
por olor a polvos matarratas, que decía Tino. Mas tarde llegamos a la
conclusión que podía deberse a la fumigación para evitar los mosquitos, pues a
pesar de estar a las orillas del lago, nos dejan relativamente en paz después
de una mini sesión de picotazos.
El
área de parking para autocaravanas es un sitio privilegiado, justo a dos metros
de la orilla del lago. Una maravilla disfrutar esta imagen y sentirte en tu
casa. Con arboles cuya sombra hace el calor soportable.
A la izquierda vemos el
castillo, encumbrado en una roca, construido para defensa de la ciudad y
atraque de los barcos; porque en este lago que llega a una profundidad de 365
metros y una anchura de 17 kilómetros, con una longitud de 165 kilómetros; se desarrollo una guerra en que
Venecia arrebato, en 1405, la fortaleza medieval formada aquí, al que era el
dueño, Señores de Scaligeri de Verona.
Después
de refrescarnos, fuimos a dar una vuelta por el pueblo. Absolutamente turístico
y donde dejas de oír hablar italiano para pasar a escuchar alemán a pesar de
estar en territorio italiano. Luego nos enteramos que son las vacaciones de Pentecostés,
los alemanes tienen dos semanas de descanso y aprovechan estos días para
disfrutar. El pueblo esta lleno de pizzerías y ¡como no!, de gelaterias que
anuncian sus helados artesanales. Tino y yo no comemos muchos helados. Yo,
sobretodo porque me dan sed y dadas las circunstancias no estoy para
aumentarla. No obstante vimos una en la que de reclamo ponían wifi abierta, y
allí nos tomamos una copa de helado, aprovechando para leer el correo y
enterarnos un poco de cómo va el mundo, aunque parece que sigue su línea. El
atardecer fue estupendo.
Al refrescar la temperatura pudimos dar un paseo a lo
largo del lago. De vuelta nos apeteció sentarnos al borde del agua, Tino saco
las sillas al lado de la autocaravana, y yo me puse a escribir un poco del
blog, pero comenzó a levantarse una brisa que se torno en una verdadera
ventolera. El lago calmado comenzó a levantar olas, no como las del Cantábrico
este invierno pasado, pero si que algunas saltaban el borde de piedras que
circunda el lago. Nos obligo a recoger y, nada mas entrar en la autacaravana,
al fin llovió.
NOTA: Información
para autocaravanistas
Siena:
Se puede dejar la autocaravana en un parking gratuito que
justo delante esta la parada del autobús número 10 que te lleva a una de las
puertas de entrada al casco histórico.
GPS:
Longitud (Norte): 43.3423º
o 43º 20’ 32’’
Latitud (Este): 11.305055º
o 11º 18’ 18’’
Pienza:
Hay un parking para autocaravanas a unos 200 metros del
pueblo.
GPS:
Norte: 43º 04.811’
Este: 11º 40.396’
Florencia:
El área de autocaravanas esta en las afueras de la ciudad y
a unos 750 metros de distancia se encuentra la parada del autobús número 14 que
te lleva al centro. Tiene Wifi (aunque tenia averia). Precio es de 26 euros .
Area di Sosta di Firenze:
Norte: 43º 45’ 56’’
Este: 11º 18’ 55’’
Sirmione:
Parking al lado del Lago donde se puede pernoctar y el
precio es de 21 euros / 24 horas. Se recoge el ticket en la entrada con barrera
y se abona en unos cajeros junto a la zona de carga/descarga de aguas antes de
salir.
GPS:
Norte: 45º 29’ 13’’
Este: 10º 36’ 34’’
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