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domingo, 26 de abril de 2026

FRITOS DE COLIFLOR 




Los fritos de coliflor era uno de los platos que se realizaba en casa de mi abuela para las cenas. Confieso que no me gustaba la coliflor, creo que hasta que no tuve la mayoría de edad me negué a comerla. No era sólo coliflor, tampoco me gustaban las espinacas, las acelgas, las alcachofas, las berenjenas y un largo etc. Casi termino antes diciendo que me gustaba: patatas fritas, carne, por supuesto la pasta y huevos. Como la mayoría de los niños, ni verduras ni pescado. Por eso me entró curiosidad como hay niños que sí les gusta la coliflor. La respuesta es sencilla. En realidad comer es conducta aprendida. Nos gustan aquellas cosas que hemos aprendido a comer. Los bebés tienen que aprender, no solo el sabor, sino las texturas de los alimentos. Recuerdo que las espinacas me parecían babosas y todo aquello que fuera de ese tipo me negaba a ingerirlo. Así el arroz con leche, la bechamel, arroces caldosos, sopas de ajo...todo ese tipo de comida era lo que yo clasificaba como babosa y, ¡no!, no me gustaba en absoluto. La coliflor no era babosa, pero tenía un sabor demasiado penetrante. Dentro de los sabores fuertes tampoco era de mi agrado el repollo. Así que los fritos de coliflor, aunque mi abuela los hacía,  pocas veces los comía. Con el paso de los años aún siento dentro de mi cabeza  la voz de mi abuela, intentando convencerme de que probara al menos uno; yo negada total y mi abuela, finalmente cedía y me preparaba una tortilla francesa. El caso es qe ahora me encantan los fritos de coliflor. Me gustan todas las verduras y os preguntaréis que ocurrió para cambiar. Sencillamente que aprendí a comer las verduras. Tenía 18 años y era una chica con sobrepeso por no decir que gorda, que suena así como mal. A esa edad nos preocupamos muchísimo por el aspecto físico y me plantée perder peso. En esa época, para perder peso nadie hablaba de hacer ejercício, sino que la solución era hacer dieta de bajas calorías; así fue como el médico me dio una dieta de 1000 calorias diarias. Entonces comence a hacer mis combinaciones de alimentos sumando calorias y fui consciente que, si comía ensalada, verduras y muy poca patata y legumbre, la ración en el plato era a la vista mayor, psicologicamente me daba sensación de plenitud ver el plato con más cantidad de comida. Comencé a comer espinacas, porque para llegar a 400 calorias en la comida del mediodia, me permitía un filete de carne con una buena cantidad de espinacas; mientras que si ponía patata con la carne, las 400 calorias enseguida se cumplían sin llenar ni la mitad del plato. Una vez convencida que con las verduras comía más cantidad total de ingredientes, comencé hacer mis comidas cocinando verduras con todo. Así fué como cada día me gustaba mas mi dieta. Aprendí a mi paladar a la textura y sabor de todo aquello que de niña rechazaba. 
A veces pienso en mi evolución, sobretodo cuando veo que algún niño se niega a comer determinado alimento. Por eso es importante dejar a los bebés que jueguen con la comida, que la toquen con sus manos, que aprendan las diferentes texturas y sabores. De niña me gustaba el picante y el vinagre, porque aprendí a identificarlo y probarlo de muy pequeña. La alimentación es una conducta aprendida, y por supuesto que aprendida en el contexto familiar principalmente. Así que mi consejo es que a los pequeños se les debe mostrar los alimentos, tienen que investigar, probar y ver que forman parte de la alimentacion familiar. Todos recordamos algunas manías de cuando éramos niños, de no probar determinada comida porque nuestro hemano nos influyó, o en el comedor del colegio nos dijeron algo que relacionamos que comer esa comida era como si cedieramos nuestra autoridad. Podría contaros infinidad de anécdotas al respecto, pero estoy segura que tendréis vosotras mismas un monton de ellas. Resumiendo, los fritos de coliflor en mi família son bienvenidos por todos los miembros y no sólamente como plato único de cena, sino que los utilizamos como acompañamiento de otras comidas especialmente carnes. Pues aquí os dejo la receta, es superfácil de hacer.


Ingredientes:




Coliflor cocida al vapor

Harina

Huevo

Leche

Royal o polvo de hornear

Pimienta y sal. Cúrcuma

. Aceite para freirlos










Preparación:



Cocer los ramos de coliflor, se puede hacer con agua en ebullicion pero luego se debe de escurrir muy bien, por eso yo prefiero hacerlos al vapor, no durante mucho tiempo, no me gusta que queden blandos mas bien al dente, con 8 a 10 minutos según su tamaño será suficiente. Al pincharlos con el tenedor deben tener un poco de resistencia.


En un cuenco vamos a batir el huevo, añadimos leche, y la harina poco a poco y una cucharada rasa de polvo de hornear. La cantidad depende de como nos guste la consistencia de la pasta. Como se puede ir añadiendo harina o leche según necesitemos, voy mirando la fluidez. Tiene que ser una pasta que cubra los ramilletes de coliflor. Si queremos darle un poco de color ponemos cúrcuma. También sal y pimienta y mezclamos bien. Se deja reposar en la nevera15 a 20 minutos.





Vamos introduciendo los ramilletes de la coliflor en la pasta. Rebozandolos



Con el aceite caliente se van friendo de uno en uno, dandoles la vuelta hasta que esten dorador. Se colocan encima de papel de cocina para que sequen un poco el aceite y no esten tan grasos. ya tenemos nuestros fritos de coliflor. 











NOTA: Hay varias fórmulas de pasta para rebozar, en esta ocasión os puse ésta que es muy fácil de hacer y con ingredientes que siempre tenemos en nuestra despensa. 

Este mismo plato se cubre de salsa de tomate, queso rallado y se gratina 5 minutos al horno y también está muy bueno como plato principal.




viernes, 10 de abril de 2026

ALBONDIGAS A LA JARDINERA

 





Las Albóndigas a la jardinera es un plato de la cocina tradicional, muy difundido por toda la península. Seguro que, en la mayoría de las casas, vuestras abuelas o madres las hacían e incluso muchos de vosotros las hacéis. En mi espíritu de investigación quise saber un poco más de este plato, que existe en España desde que los árabes lo introdujeron. Bueno, lo que aportaron fue el concepto de : "bolas de carne picada y con espécias", y tambien el nombre; porque albóndiga es una palabra de origen árabe que significa "bola". Pero, hasta donde alcancé a enterarme, parece ser que posiblemente los Persas fueron sus creadores; aunque los romanos ya preparaban un plato con carne picada, especias y vino. Los árabes sí que fueron quienes  las aportaron a la gastronomía  cuando estaban en el Reino Al- Ándalus, entre el año 711 y 1492. Era un plato de clases medias y bajas que se servía en los Zocos. En la época Medieval fue cuando se extendieron por toda España. No existe una Región que no tenga esta receta dentro de su gastronomía, pero también las hay  fuera de España, pues  Suecia actualmente es el mayor consumidor de este plato;  y que decir de los italianos, que por cierto así como nosotros las acompañamos de spagettis, parece ser que los italianos comen la pasta y luego como plato principal las albondigas que llaman "polpette". La costumbre de comer la pasta con la carne es de los italo-americanos que en el siglo XVIII emigraron a América y con el aumento del poder adquisitivo se pudieron permitir añadir carne a la pasta. Los paises del Mediterráneo tienen en su gastronomía varias recetas, generalmente con salsas, y en cada lugar las adaptaron localmente a los condimentos habituales. Asi existen albondigas de carne, de pescado, de legumbres y con diversos acompañamientos. En Asturias clásico es hacerlas "a la jardinera" o sea con hortalizas, que es la receta que hoy os traigo, al estilo que siempre se hizo en mi familia. 
Muchas recetas veréis que hacen una mezcla de carne de ternera y de cerdo, lógicamente éstas no serían las autenticas "bolas" de los Zocos, es más me atrevería a decir que las originarias del Reino Al-Ándalus deberían estar hechas con carne de cordero y espécias como comino, cúrcuma, azafrán, jengibre, clavo y canela. Me imagino el sabor, que no es exactamente el de la receta de hoy, supongo que cualquier día dejo libre mi imaginación y las haré con carne de cordero y alguna salsa de yogur y menta o de tomate con comino y cúrcuma. 
En la formación de las álbondigas se incluye la carne picada, cuanto mayor calidad y más magra mejor, y para darles unión y jugosidad, se les añade un poco de pan remojado en leche y huevo batido. 
Personalmente utilizo carne de ternera exclusivamente y le digo al carnicero que la pase por la máquina, para picarla, una sola vez; pues si se pasa dos veces es una carne picada demasiado fina. Para la jardinera se utiliza zanahoria, guisantes (en Asturias llamados "arbeyos"), champiñones y podemos añadir pimientos si gustan. Yo no hago siempre la misma receta porque algunas veces varío de hortalizas suprimiendo algunas que en ocasiones no dispongo como es el caso de los champiñones, pero siempre salen muy ricas.
Ahora paso hacer la receta y sus fotografias, como siempre, seguro que os saldrá a la perfección. Tampoco es una receta que se tarde mucho en realizar. Intentarlo que estan muy buenas y es un plato hasta cierto punto económico. Como base de cantidad de carne picada, calcular que unos 150 a 200 gramos por persona sería suficiente si ademas las servimos con algun acompañamiento, si os sobran congelan perfectamente.


Ingredientes:



. 1 kgr de carne de ternera picada
3 Cucharadas de miga de pan remojada en leche, escurrido
1 Huevo
250 ml de aceite de oliva
1 Cebolla grande
3-4 Dientes de ajo
Un manojo de perejil
. Un vaso de vino blanco
. Una lata de guisantes (puede ser congelados, dando un hervor previo)
2-3 Zanahorias
Una lata de champiñones o 250 grs de champiñones naturales (opcional)
Sal, laurel, pimienta




Preparación:


Preparamos la masa de las albóndigas, para ello ponemos la miga del pan a remojo con un poco de leche, que quede empapado. Cogemos el mortero y majamos sal con los ajos y dos cucharadas de perejil picado, que sea una pasta. 



Colocamos la carne en un bol y añadimos el majado.



Se añade la miga del pan remojada y escurrida. Un huevo batido. Sazonamos con pimienta y amasamos con la mano para mezclar bien los ingredientes.



 4º Con ayuda de harina formamos unas bolas del tamaño una nuez grande, hasta terminar toda la pasta.




En una sarten colocamos aceite y freimos las albondigas. Las reservamos.




Ahora daremos paso a realizar la salsa. Se aprovecha el aceite de freir las albóndigas, dejamos en la sartén unos 100 a 120 ml de aceite. Serán como unas 6-8 cucharadas del aceite. Pochamos en ese aceite la cebolla, picada fina y se añade un poco de sal.



A la cebolla bien pasada se añade una o dos guindillas si gustan un poco picantes, laurel y el vino, para que evapore el alcohol. Una cucharada de harina para que la salsa espese. 



Ponemos una cucharada de perejil picado y dos o tres pimientos de lata picados.


10º Se añade un vaso de agua y se rectifica de sal. A esa salsa se añaden los guisantes, champiñones y zanahoria cortada en trozos y hervida previamente unos minutos. En este caso yo no puse ni zanahorias ni champiñones pero si añadí unos pimientos del piquillo de lata, que tenía en el frigorífico. En esa salsa se puede añadir las hortalizas a gusto de cada uno


11º Cuando la salsa con las hortalizas está hirviendo, se colocan las albóndigas para dar un hervor de unos 20 minutos. Se rectifica la sal y podemos añadir unos toques de pimienta molida. 




NOTA: Se pueden comer solas acompañadas por sus hortalizas. Si se sirven con unas patatas cortadas en cuadros y fritas es una buena opción. Otra idea es con un arroz blanco. Como yo las hice con pocas hortalizas, puesto que mi hermano no le gusta mucho la zanahoria y no la puse, tampoco champiñones porque no tenía en ese momento, lo que hice fué unos fritos de coliflor que fué con lo que las complemente como plato único. Ya me contaréis con que hortalizas las ponéis. 

miércoles, 25 de febrero de 2026

HIGADO ENCEBOLLADO

 



En esta ocasión os subo una receta económica y tradicional en la cocina asturiana. Es de las primeras recetas que comencé a realizar. Recuerdo que tendría catorce años cuando la preparaba. A mi padre le encantaba el hígado encebollado y ese gusto lo compartíamos toda la familia. En cambio, a mi no me gustan los filetes de hígado empanados, sólamente como hígado si está encebollado.

Mi madre trabajaba por las tardes; en ocasiones yo preparaba la cena y esta receta la hacía a veces. Luego dejé de hacerlo. El motivo fue que apareció información sobre el clembuterol, anabolizante utilizado para el engorde de animales, pero nocivo para la salud humana. En los  años 90 se prohibió, en España y Europa, utilizar el clembuterol en la cría de animales. En esa época ya era médico y corté radicalmente el consumo de hígado, por ser el lugar donde mas se acumula dicho producto químico, en caso de que fuera utilizado de forma clandestina. Al inicio de su prohibición, no estaba muy segura de que no existiera riesgo en el consumo de hígado, porque tenía dudas del control sanitario sobre todos los productos vendidos, y temía que alguien, de manera ilegal, continuara con el uso de clembuterol. Pasaron varios años, en los cuales desterre el hígado en mi dieta. Al clembuterol se sumó el riesgo de aumento de colesterol, y me deshabitue de preparar este plato. Hace muy pocos años, recordando la familia comidas típicas que nos gustaban, reapareció el hígado encebollado. Así que un día decidí comprarlo y hacerlo para todos. Cual no fue mi sorpresa, que recorrí tres carnicerias y en ninguna había hígado de ternera. Su venta era importante y desaparecía rápidamente. Tuve que  hacer un encargo al carnicero, para conseguir un buen higado de "ternera de confianza"; así decimos aquí al producto vacuno con control y certificado garantizado, ademas de ser de ganaderia conocida localmente. En resumen, que conseguí el hígado y lo preparé. Retome la receta, pero no así el hábito, pues aunque nos sigue gustando, es una receta que la realizo pocas veces al año; digamos que tres o cuatro ocasiones como mucho. El motivo, actualmente, no es el clembuterol; mas bien, ahora es  el alto contenido de colesterol que aporta. En mi familia, se suma a que tenemos un problema de aumento del ácido úrico, y el hígado tambien aumenta el ácido úrico. A su favor, he de decir que tiene un alto contenido en hierro y en vitamina B.


Por último comentar que yo uso el hígado de ternera, aunque puede hacerse con hígado de cerdo. Éste último resulta de sabor mas intenso, con una textura harinosa y mas dulce. Os aconsejo probar el hígado de conejo con esta preparación, nada que ver con el de cerdo, el de conejo es mas parecido al de ternera. Sería una buena opción.  


INGREDIENTES

  •  500 grs. hígado de ternera
  • 1-2 cebollas según el gusto de cada uno
  • 100 ml aceite
  • 1/2 vaso ( 100 ml) de vino blanco
  • Sal, laurel
  • Pimenton dulce y/o picante
  • perejil, guindilla



PREPARACION

1º Cortar en cuadrados pequeños el higado. Hay personas que lo adoban con sal y ajo y lo pasan por la sarten para dorarlo, yo no lo hago porque un truco es añadir la sal cuando se vaya a comer para que no lo endurezca.

2º Comienzo pochando en el aceite, la cebolla con el ajo, hasta que pierde el agua.








3º Añado el hígado con el perejil, laurel y guindilla porque nos gusta un poco picante y así se quita el dulzor de la cebolla y, más si se realiza con hígado de cerdo, que es de sabor mas dulce.


4º Para darle un poco de color añado pimentón rojo, que puede ser dulce; o bien, si no hemos añadido guindilla, se puede mezclar con un poco de pimentón picante. Es el momento de poner el vino blanco.

  
5º Se deja cocer unos 20 minutos y en ese tiempo el hígado estará en su punto. Si cuece demasiado endurecera. Si se come inmediatamente se le añade la sal, pero si lo servimos mas tarde, sera cuando se caliente que se añada la sal.



Nota: Se puede servir con unas patatas cortadas en cuadraditos y fritas como un segundo plato, para un primero, se puede optar por acompañarlo de un arroz blanco. Espero que os guste la receta y decir que, actualmente, no se usa clembuterol como anabolizante en la cria del ganado vacuno. Probar esta forma de cocinarlo, porque una de sus ventajas es que, gracias a su contenido en hierro, es un buen plato contra las anemias ferropénicas.






domingo, 1 de octubre de 2017

EMPANADA DE MANZANA. ANTIGUA RECETA DE POSTRE ASTURIANO





La diferencia entre tarta y empanada estriba en que: la empanada se trata de una masa  rellena de carne, pescado, verduras o bien frutas; por lo tanto puede ser dulce o salada; La tarta o pastel se denomina a una masa única o en capas,  que suele ser horneada.

En este caso hablamos de una empanada; ya que se elabora con una masa dulce con la que forramos un molde que luego rellenamos de una compota de fruta para finalmente hornearla.

En Asturias comienza la época de la manzana a finales de septiembre, es cuando  se comienza a recoger las primeras manzanas de la nueva temporada. Con tanto exceso de fruta en la casa se comienzan a realizar las mermeladas, dulces y sobretodo pasteles. Haciendo repaso en mi memoria,  el día  de fiesta en el pueblo, mi abuela,  ademas del típico arroz con leche, siempre hacía tartas de manzana. El número recetas que hay en la actualidad, en referencia a la tarta de manzanas, es increíble; en realidad todas tienen su atractivo. Hoy yo os subo una de las recetas de familia. Mi madre me la ha dicho esta mañana. Como estamos cerca de la  fiesta del pueblo  hemos recordado esta sencilla empanada.  Decimos empanada porque, como os dije al principio, se trata de una masa que se rellena con una compota de manzana. Espero que sea de vuestro gusto :)



INGREDIENTES


  • 850 grs. de harina de trigo
  • 1 kgr de manzanas
  • 2 yemas de huevo
  • 200 grs de aceite de girasol
  • 300 grs de azúcar
  • 50 gr de anís dulce
  • 1 cucharada de levadura en polvo royal
  • 1 palo de canela




PREPARACION


COMPOTA DE MANZANA


Lo primero es tener hecha una compota de manzana.  En este caso en concreto yo ya disponía de la compota de manzana, que mi madre había realizado el día anterior, por lo que os pido disculpas por no tener las fotografías, pero como quiero enseñaros la receta y este paso es tan sencillo, os lo transcribo punto por punto.

Pelar y picar en trozos mas o menos grandes las manzanas. Yo he puesto un kilogramo pero podéis hacer la cantidad que queráis, se conserva muy bien y se puede comer sola como un postre, o bien añadida al yogur o utilizarla para tartas, pasteles y todo lo que se os ocurra.

Añadir un vaso pequeño de agua y el trozo de canela, ponerlo todo a cocer. El tiempo de cocción es un poco a vuestro gusto. A mi no me gustan los trozos grandes, así que la dejo cocer hasta que fácilmente se deshace e incluso queda como un puré grueso. Otras personas prefieren que se encuentren trozos gruesos. Como la manzana al cocer suelta agua, aunque hayas puesto un vaso grande y veáis que tiene mucho caldo, eso no importa, la pasas por un tamiz o colador para dejar la compota seca, el agua que queda se puede beber como un refresco, no olvidéis ponerlo en la nevera .

El azúcar lo añado al final de la cocción, os he puesto unos 100 grs por kilo de manzana, pero eso depende del gusto de cada uno y de la acidez de la manzana. Sencillamente probáis y cuando encontréis el gusto que os apetece, ese punto es el correcto del azúcar.


MASA DE LA TARTA


Colocar en un cuento las dos yemas de huevo con los 200 grs de azúcar restante y mezclar con cuchara de madera


Añadir 200 grs de aceite de girasol y 200 grs de leche. Batir para conseguir que el azúcar se disuelva. 

Añadir el anís

Tamizar 700 grs de harina con una buena cucharada o equivalente (un sobre) de levadura Royal . Añadir la mitad de esta harina, a la mezcla anterior de huevos leche y aceite con azúcar; mezclar.


  Ir añadiendo  poco a poco el resto de harina. Al principio la masa es fluida y pasa a una pasta que se va endureciendo a medida que se añade mas harina. Se comienza a mezclar con un aparato eléctrico, pero finalmente se colocará encima de una mesa,  para continuar amasando con nuestros propias manos.

Un pequeño consejo es que, como al inicio se pega muchísimo, la harina se añade en nuestras  manos. Así ayudará a despegar los restos de pasta que nos quedan  en ellas. 

La forma de amasarla es rodando la masa sobre la mesa, veréis como a medida que añadáis harina y  ruedas la pasta, como si se tratara de un rulo, la pasta se ira desprendiendo.

Cuando la masa no se pegue, se envuelve en un plástico o bolsa y se deja reposar media hora  en la nevera.


He pesado exactamente la cantidad de harina que he gastado, y para estos ingredientes he utilizado unos 850 grs en total de harina. Yo os aconsejo que tamicéis 700 grs de harina con la levadura, pues esa cantidad seguro que la utilizais, luego he tenido que añadir otros 100 grs mas de harina, para amasarlo con las manos y conseguir que no se pegara y finalmente los 50 grs de harina restante, los he utilizado en formar la tarta, espolvoreando cuando estiraba la masa.

Con estos ingredientes me han salido dos tartas de un molde de unos 28 cm. Así que si queréis tener solo una, utilizar la mitad de los ingredientes, pero mi consejo es que hagáis dos. Primero porque esta buenísima y hacer dos al mismo tiempo ahorra tiempo y energía. Si queréis podéis utilizarla y sino congelar la masa y la tenéis para otra ocasión. Si  congeláis la masa,  cuando queráis usarla solo tenéis que descongelarla la noche anterior pasándola del congelador a la nevera. A la mañana siguiente estará lista para ser usada.



FORMACION DE LA TARTA



Mientras reposa la masa, untaremos el molde con aceite y colocaremos un fondo de papel de horno  para evitar que se pegue .

Una vez que la masa ha reposado, será mas fácil su manejo. Se divide en cuatro partes, si es que se quieren hacer dos tartas, si se opta por congelar entonces partiremos la mitad y de  esta misma haremos dos partes, de las cuales una tiene un poco mas de cantidad de masa, que se usara como capa inferior.

Se espolvorea con harina y con la ayuda de un rulo de amasar, extendemos la masa hasta dejar mas o menos un circulo que cubre la base del molde y también las paredes laterales.

Trasladamos la masa a el molde que ya tenemos preparado. Si rompiera la pasta, es fácil de arreglar colocando un parche de pasta y presionando un poco para que compacte. 


Pasaremos el rulo de cocina por el borde superior del molde que hará que quede perfectamente cortada y colocada en el molde

Rellenamos bien con la compota, que escurriremos si vemos que esta demasiado liquida. No olvidar de quitar el trozo de canela.

Extender  el resto de la pasta formando otro circulo, que servirá de cobertura .

 Con la ayuda de los dedos, cerraremos los bordes de la empanada. Con los dos dedos índices, en un movimiento de dirección opuesta, formaremos ondas en el borde de la empanada.

El resto queda a la imaginación de cada uno, para realizar los adornos. En este caso he tratado de representar una manzana .

 se pinta con huevo o bien con clara que nos resta y la metemos en el horno que previamente estará caliente a unos 170º. El tiempo de cocción depende del horno. Un vez cocida se deja enfriar sobre una rejilla.


NOTA: No es un postre muy dulce, si sois verdaderamente golosos podéis aumentar la cantidad de azúcar tanto en la compota como en la masa. Si queréis congelar la empanada una vez formada y sin hornear también se puede hacer. Mi familia la hacia de compota de manzana, pero en ocasiones mi abuela mezclaba manzanas y peras.