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domingo, 26 de abril de 2015

GLORENZA Y SAINT MORITZ. (18 DE JUNIO DE 2014). VIAJE POR ITALIA. DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS



GLORENZA Y SAINT MORITZ

18 DE JUNIO DE 2014




Viajar en autocaravana hace que te acuestes temprano y se aprovechen mas las horas de sol diurnas. Hoy, no era aún las siete y media de la mañana,  cuando el cantar de los pájaros, el murmullo del agua y la luz del sol, que se filtraba tras las cortinas, hizo que me despertara. Era demasiado temprano para ponernos en ruta por lo que priorice escribir en el blog durante media hora, para luego hacer un buen desayuno y los preparativos de continuar nuestro viaje. 

No queremos partir de Glorenza sin disfrutar el paseo, a la orilla del rio, hasta la plaza del pueblo. El cielo esta azul y el murmullo del agua nos acompaña. Intento hacer alguna fotografía, pero como la mayoría de las veces, cuando las miro no reflejan exactamente la magia del paisaje. Mis ojos saben captar mucho mejor esas imágenes, que lo hace mi cámara.
Me encanta la naturaleza, la brisa del aire fresco en el rostro, el ruido de los pájaros y el murmullo del agua; por eso camino en silencio y en solitario. Tino y yo nos distanciamos varios metros para disfrutar en solitario de la caminata, que es de vez en cuando interrumpida por las bicicletas. 

Varias personas han tenido la misma idea que nosotros; solo que ellas realizan el paseo sobre ruedas. Me lamento no controlar bien la bicicleta para hacer algo parecido, pero a cambio tengo mis piernas que también saben darme disfrute. Estamos llegando al pueblo, fortificado y con una gran muralla que lo rodea. Ha crecido y algunos edificios se levantan fuera de ésta,  como la iglesia que esta construida fuera del recinto medieval. 

Un gran nogal se encuentra a la entrada del recinto y desde allí puedo divisar el campanario. No me parece una iglesia muy antigua, no disponemos de mucho tiempo por lo que nos dirigimos a la plaza del pueblo, ya en el interior de la muralla.  Allí, en el medio hay un hotel,  cuya terraza esta en el lateral de la plaza. Existe wifi libre. Me conecto fácilmente mientras que Tino encuentra grandes dificultades para descargar sus correos. (Cuando viajo por el extranjero siempre voy con Movistar, no estoy muy de acuerdo con ellos y muchas veces son las que me cabreo, Tino ha utilizado varias compañías telefónicas y después de pasar por varias, llegué a la conclusión que, para viajar de España a el extranjero, la compañía que da mas garantías es Movistar, aunque no precisamente es la mas barata.). El hotel de este pueblo tiene externamente un aire rustico, pero cuando paso a los baños percibo que la modernidad ha llegado a una época medieval. Nada que envidiar de un hotel moderno de cualquier capital. 
Hacemos un recorrido por el pueblo,  Glorenza se sitúa a unos 907 metros sobre el nivel del mar. Sus murallas medievales se encuentran perfectamente conservadas . Es la ciudad mas pequeña del Tirol del Sur de ahí que los propios vecinos digan que habitan en un pueblo tan pequeño que para ir a la Iglesia deben de salir fuera J. Esta clasificado como uno de los pueblos mas bonitos de Italia. En la época romana fue una encrucijada importante sobre todo en la ruta comercial Suiza. La primera mención del pueblo data de 1163 aunque el nombre de Glorenza aparece en 1304,  y en 1332 su poder comercial es tan elevado que, en todo el valle, aparece una medida en el pesaje llamada medida de Glorenza. En esa época tiene todo el monopolio del comercio de la sal.  El 22 de mayo de 1499 es destruida por las tropas suizas pero posteriormente es reconstruida en base a un proyecto de un arquitecto militar, Jörg Kölderer, que realiza la muralla con 350 troneras, siete torres con chapiteles y tres puertas. Se completa su construcción en 1580. Su decadencia comienza a finales del siglo XIX, en la actualidad la ciudad sobrevive gracias al turismo.
Los lugares a visitar son: la Torre Flurin donde se asentó el tribunal y posteriormente albergó la cárcel. La Puerta de Tubre que en principio fue una vivienda, posteriormente se utilizo como puerta de entrada a la ciudad. La Torre Kolben pertenecía a familias nobles hasta que paso a ser propiedad del molinero de la ciudad. La Iglesia Parroquial de San Pancrazio fuera de las murallas de la ciudad que se remonta a la época románica y  la Iglesia de San Giacomo al Maso Söles edificio de finales del gótico, construida entre 1570 y 1580 y que se encuentra fuera de las murallas, entre los campos de cultivo y yo divisaba al acercarme en mi paseo J.

Rodeando por el interior toda muralla, la cual tiene acceso a su cima por viejas escaleras de madera, en lo alto podemos divisar el paisaje a lo lejos.

Descendemos para dar el ultimo recorrido al pueblo y caigo en la tentación de comprar un “souvenir.”; una preciosa manta de búhos, que regalaré.
De retirada al camping el perro ,del vecino por una noche, sale a saludarnos como si fuéramos viejos amigos. Me fijo en que su tienda de campaña es enorme; ellos aún se están instalando cuando nosotros concluimos la estancia. Solo nos queda el cambio de aguas y estamos listos para continuar viaje.



 En dirección a Saint Moritz  vemos el bonito paisaje de campos y montañas,  paramos en un puerto a comer las bolas de harina con queso y mantequilla que hemos comprado en Merano. 

Yo diría que son unas quenelles redondas, desde luego si que son contundentes. Tomamos el café mirando las montañas con nieve en las cumbres y las laderas en vertical llenas de pinos. Me fascina este paisaje.
Cuando llegamos a Saint Moritz  descubro que nunca me había parado a pensar como seria exactamente, pero la imagen que veo choca con todo lo que en mi inconsciente existía. ¡No se!, yo creía que Saint Moritz era una ciudad llena de edificios con luces de neón y adoquines por doquier, al borde de un lago. 

Lo primero que encontré fue unas vacas, como las de mi pueblo de toda la vida, pastando en la pradera y un rio, al que bajaban a beber. No daba crédito de que las vacas se encontraran libremente y de repente me baje de mi nube y fui consciente que nada sabia de Saint Moritz, excepto que era un lugar de descanso donde la gente iba a hacer deporte.  Ya la imagen de las vacas me fascino, como si yo no estuviera acostumbrada a verlas, ¡les hice fotografías tal si se trataran de tops models!. La parte mejor aun estaba por llegar cuando descubrí el lago y su paseo. Ahí quede embrujada, ninguna imagen con mi cámara reflejaba lo que mis ojos miraban. 

Las aguas tranquilas surcadas por algún ánade y sus crías y, al fondo las montañas con nieve y los bosques de pinos, era exactamente las fotografías que tantas veces había visto de niña en los calendarios y postales. ¡Así que era Saint Moritz lo que me hacia soñar de niña!. 

Unos caballos dirigidos por una muchacha paseaban tranquilamente, era el encanto del pueblo inmerso en la ciudad. Quedé maravillada y además, sin agobios, sin estruendos, los chicos saliendo de clase con sus patines y sus mochilas.



Saint Moritz esta situado en la cara sur de los Alpes Suizos a unos 1.800 metros de altitud, es conocida como “El salón de fiestas de los Alpes”. Rodeado de montañas y regiones de esquí conocidas. En el valle existe una extensa red de senderismo y recorridos de fondo, y se pueden practicar multitud de deportes. Carreras de caballos, torneos de Polo sobre el lago helado etc. No podemos olvidar los centros termales de la ciudad y sus alrededores con sus aguas ferruginosas.
   


Hay un largo paseo de 55 minutos para subir a Saint Moritz alto. Por unos instantes dudamos de tomar un autobús, pero estaba tan agradable que me sentía con fuerza de hacer la caminata, hecho que agradecimos, pues luego fuimos conscientes de que no llevábamos ni un solo franco suizo con que pagar el autobús si lo hubiéramos tomado.


Subimos, parando a cada momento a realizar fotografías; una caminata que aconsejo hacer a todo aquel que se acerque a visitar el paraje. Yo sentía que el día tenía algo mágico y así fue. ¡Termine encontrando dos tréboles de cuatro hojas!. Mi historia con los tréboles tiene su gracia; cuando era niña, una tía de mi madre me decía siempre que buscara tréboles de cuatro hojas para la suerte, y me afanaba en hacerlo y así como fue que aprendí a encontrarlos. No se muy bien porque, pero siempre encuentro tréboles de cuatro, cinco, y hasta seis y siete hojas. Tengo un don especial para detectarlos; camino y, de repente, siento el impulso de buscarlos  y termino encontrando alguno. Así fue como en el paseo que bordeaba el lago, sentí el impulso de buscar un trébol, y no apareció uno, sino dos. En algún sitio leí que para que traigan suerte, cuando encuentras uno de cuatro hojas, tienes que regalarlo, así traerá suerte a ambos, al que lo recibe y al que lo da;  los de cinco hojas has de quedarte con ellos;  los de mas hojas, creo que nadie ha escrito como traen mas suerte, porque supongo que no es muy fácil encontrarlos y ya es una suerte en si misma topar con alguno. Pues bien, termine regalando uno a Tino y el otro lo guarde para mi, ya tenia la certeza de que el resto del viaje iba a ser estupendo después del hallazgo del trébol, no podía ser menos.


Continuamos hasta el centro del pueblo alto, justo a la oficina de turismo, porque es donde hay conexiones de internet libre. 

La parte alta de Saint Moritz es una ciudad quizás un poco en pendiente, dimos un pequeño paseo y pronto descendimos ya que parecía que iba a llover, como así sucedió, pero antes de regresar compre carne y un hermoso melón. Nos fue fácil pues hablan francés e italiano sin problema, de todas formas con la tarjeta de crédito siempre se resuelven las barreras del idioma.

Llegamos a la autocaravana con la lluvia acompañándonos, necesitábamos buscar el próximo lugar para pernoctar y nos dirigimos al camping de Silvaplana, llegamos un poco tarde, ya había cerrado pero el camping es precioso, con unas vistas magnificas. La barrera eléctrica nos impidió pasar y no nos quedo mas remedio que continuar nuestro camino en dirección a una área próxima, me fijo que venden leche a granel Bío, es la primera vez que veo leche Bío de venta a granel en una maquina. Nuestra conexión de luz no sirve, y ya amenaza con caer la noche, rápidamente decidimos o quedarnos sin electricidad o caminar mas adelante, optamos por continuar aunque sea de noche, con gran pena ya que este área no es bonita, la pena la sentimos por el camping de Silvaplana que si es precioso. Nuestro punto final será el Lago Como.
Son las 21:30 horas cuando llegamos y el área cerca de un restaurante, esta cerrada, pero a pesar de eso gentilmente nos abren y nos dejan pasar. Estamos cansados, sin ganas de cenar en la autocaravana, así que decidimos cenar en el restaurante que tan gentilmente nos han abierto a pesar de las horas. La “roja” juega contra Francia y aunque no soy muy forofa del futbol si me gustan los partidos de la Selección Española. Que mejor que ver como se desarrolla el partido  al tiempo de una buena cena.

Pedimos una parrillada de pescado y Tino unas chuletas de cordero con costra de pistachos, como siempre, me pica la curiosidad de cómo será ese plato, y ¡como no! Probamos un buen vino chianti. Recuerdo que tenemos un nuevo rey, Felipe VI y Letizia han subido al trono y yo no he visto ni una sola imagen J.

sábado, 9 de agosto de 2014

IMAGENES DE : "VIAJE POR ITALIA, DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS. 1ª PARTE".

Aqui os dejo un enlace de las fotografías de la primera parte de VIAJE POR ITALIA: DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS, espero seguir subiendo la segunda parte. Si queréis leer el viaje estoy aún un poco desorganizada, pero es que soy novata en esto de los blogs, podéis hacer clic en las etiquetas y os seleccionará el viaje de lo que os interese.

IMAGENES: PRIMERA PARTE DE : VIAJE POR ITALIA DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS


viernes, 8 de agosto de 2014

MERANO Y GLORENZA. VIAJE POR ITALIA DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS

17 de junio de 2014


Esta mañana hace un día espléndido, en el plan entra visitar Merano y Glorenza . Como no tenemos prisa tomamos las cosas con calma, una buena ducha y nos hacemos un superdesayuno. Parece que la temperatura será alta y eso hace que el apetito me disminuya, así que en previsión de una comida frugal el desayuno no lo es tanto. Bonito, lomo, queso, fruta y café esta muy bien para comenzar el día. Luego, si el calor aprieta, tenemos un hermoso melón con jamón en la nevera. Miramos el planning y vemos que tenemos varias opciones de visitas, finalmente escogemos ir a Merano y nos dirigimos hacia allí. Merano es una ciudad pequeña, de unos 40.000 habitantes. Situada en la provincia de Bolzano. Presenta un microclima que hace que el verde se mantenga toda la primavera y el verano, y las temperaturas sean cálidas y mediterráneas. Dicen que es como una pequeña Viena, no puedo corroborarlo porque aún no conozco Viena .
 Esta rodeada de altas montañas que conforman el parque natural de Texel Group y es lo que hace que tenga un clima especial. Gracias a ese clima fue un médico, Dr. Huber que era el médico personal de la princesa Mathilde von Schwarzenberg y de la aristocracia  austríaca, quien promovió el turismo alabando las cualidades saludables de estos parajes.
Se puso de moda pasar las vacaciones en Merano y así fue como creció con elegantes hoteles, residencias. El emperatriz Sissi se instaló en esta pequeña ciudad precisamente por mejorar la salud de su hija María Valeria y eso  catapultó esta ciudad al punto mas alto. Termino siendo el punto de reunión de la nobleza y aristocracia europea.
Yo no quería perder el pasear por sus calles, lo primero aparcar la camping car, que no fue nada difícil. Incluso diría que nos resulto fácil dejarla a la sombra de unos arboles en una de las calles. Mas tarde cuando recorríamos a pie la distancia hasta los puntos de interés vimos como los precios del parking eran mucho mas baratos, de ahí que pensara que nos había resultado fácil porque el destino nos había llevado a las calles mas caras de estacionamiento. Merecía al pena, al disponer de pocas horas para la visita, pagar el euro veinte centavos la hora que nos salió. Para los que estén interesados en saber el precio de las otras calles era de noventa centavos la hora. 
Las casas de Merano son verdaderas residencias rodeadas de arboles y flores, la gente se la ve pasear tranquila, sin estreses y el rio refresca el ambiente en sus orillas. Hay dos calles principales que se deben de patear y que en realidad son el núcleo de la ciudad. 
La Vía dei Portichi, con numerosas tiendas, boutiques, restaurantes y cafeterías. En la parte inferior de esta calle está il Duomo de San Nicolás cuya torre del campanario mide 80 metros. Nos la paseamos varias veces en ambas direcciones, miré los escaparates de las tiendas y finalmente tome un café sentada a la sombra, donde una chica ataviada con el traje tirolés nos atendió. No puede evitar el fijarme en una pareja, que bien pudiera tratarse de madre e hijo, sentados en la mesa justo en frente mío. Tomando su café con un gran trozo de tarta strudel, hacían que me transportara a el siglo pasado, mi mente imaginaba, al verles, como debía de haber sido en el siglo pasado cuando la aristocracia europea se sentaba a merendar en aquellas mismas cafeterías. 
Pero a pesar de que invitaba a seguirles me mantuve firme, tenia la intención de visitar en la calle paralela la panadería König, en el Corso de la Libertad. Es una pastelería donde se sirve la mejor tarta de Merano e incluso puedo decir de muchos otros lugares. El fundador de esta pastelería vino trasladado desde Viena y aportó los dulces de esa ciudad y termino por institucionalizar una tarta receta secreta. Aunque la tarta es la especialidad también tienen otra serie de pasteles y dulces de crema, incluso en famoso strudel.
La comida estaba decidido que seria en la pastelería Köning, aunque al inicio no la veíamos finalmente logramos encontrarla. Como ya estaba siendo una tradición en este viaje, el “momento concepto de la vida” se correspondía con tomar un “aperol” y hoy, en Merano, lo acompañaríamos con la especialidad de la pastelería König. Pedimos nos sirvieran un strudel y la tarta merano, yo no la comí, mas bien diríamos que hice una disección con mi paladar de cada bocado, para intentar sacar la formula. No se si lo conseguiré o no, pero estoy segura que la idea me gustó y lograré hacer al menos aunque no sea una autentica tarta merano, si una tarta pseudomerano que estoy segura será al delicia de muchos paladares. Os prometo subirla al blog pero no se en que época, pues lo colocare a la cola de los proyectos futuros. Por si aquel trozo de tarta no fuera suficiente decidimos llevarnos una enterita para los desayunos de los siguientes días.:)
Las temperaturas eran bastante altas, por eso decidimos pasear por la orilla del rio que nos refrescaría mejor. Continuamos hasta el paseo de verano de Sissi, es muy agradable sentir el murmullo del agua, la vegetación y la calma que se respira en Merano. Hicimos alguna compra, sobretodo productos típicos. Unas bolas de pasta y pan que debíamos cocer en agua salada y acompañar de queso rallado y por supuesto yo me aprovisione para la comida del día siguiente.
Pasamos el día relajado, en esta ciudad llena de spas, paseos a la sombra de arboles, flores y con un casco histórico medieval que permite que la calle no este soleada y puedas disfrutar de las terrazas sin que el sol te achicharre. Merano me encanto, si he de decir alguna cosa en contra de su visita sencillamente que no es una ciudad barata! J, pero hoy en día prácticamente todo es caro. Creo que fue aquí donde reforcé mi idea de visitar Austria que tenía tan cerca pero que en este viaje no estaba planificado, para organizar su visita en alguno de los sucesivos.
Me compre un foulard de seda que me pareció ajustado de precio ya que me hacía ilusión llevarme algún recuerdo material de éste viaje. A media tarde decidimos partir a Glorenza, siguiente punto de destino, donde pensábamos pernoctar. Glorenza es una pequeña ciudad medieval en la que sus murallas se encuentran en perfecto estado de conservación, tiene siete torres y tres puertas. Es la ciudad mas pequeña en el Tirol del Sur.
Lo primero que hicimos fue llegar a nuestro camping, para ello tuvimos que pasar por un camino superestrecho, que afortunadamente solo era en una dirección, aunque dudo que pudiera utilizarse en ambas. El camping queda en las afueras del pueblo, esta en plena construcción y no dudo que en un futuro será un sitio muy agradable para quedarse a dormir. Nos instalamos cómodamente y como sólo habíamos comido la tarta y el strudel hicimos una merienda-cena antes de pasear por Glorenza.
Al fin dimos cuenta del melón con jamón y lo complementamos con una ensalada de tomate espárragos y bonito .
Queríamos ver el pueblo así que dimos un paseo muy agradable por la orilla del rio hasta la plaza central, donde disponíamos de wifi libre. Me llamo la atención la cantidad de surtidores de riego que utilizan en esta zona de Italia, donde a pesar del agua que existe en la zona los surtidores se pasan toda la noche regando cada palmo de tierra.
La última luz del día se apagaba cuando llegamos de retorno a nuestra auto caravana, justo el tiempo de ver nuestras fotografías, leer alguna cosa de los Dolomitas y dejarnos caer en los brazos de Morfeo para un sueño reparador.


Información para autocaravanistas
Area de servicios en Glorenza.
39020 Glorenza- Glurns
GPS
Latitud: (Norte) 46.670277º
Longitud: (Este) 10.545º

Zona de baños en construcción y posibilidad de wiffi en averÍa justo el dia que pernoctamos. A 600 metros del pueblo con un agradable paseo a la orilla del rio.

lunes, 14 de julio de 2014

CAMPITELLO DI FASSA. LAGO CAREZZA. PASSO SELLA A CHIUSSA. LOS DOLOMITAS. VIAJE POR ITALIA DE LA TOSCANA A LOS DOLOMITAS.

16 DE JUNIO DE 2014





Luce el sol desde primeras horas de la mañana, aunque no con la intensidad de la Toscana. Nuestro nuevo amigo, Don gato, ha venido a saludarnos.


Encorva su lomo mientras se roza con nuestras piernas y se deja acariciar. Es como si hubiera leído mi mente y supiera que me encantan los gatos, que son mis animales preferidos. 



Tenemos buen “feeling” y me augura un buen día. Después del saludo gatuno una buena ducha con el agua caliente. Este camping es con mucho el mejor de todos los que, hasta el momento en este viaje, nos hemos encontrado.
Ayer, he visto anunciado que hoy es día de mercadillo. Me gusta mezclarme entre las gentes y observar los puestos con diversos productos, a veces con aromas de comida y especias. En este viaje aún no hemos coincidido con ninguno, así que le propongo a Tino visitar éste antes de irnos; puede que encontremos pan artesanal. En esa idea nos adentramos en el pueblo, siguiendo los letreros escritos medio ingles, medio alemán, y un cuarto de italiano. Porque en esta zona, aunque pertenece a Italia, yo creo que la mayoría habla alemán o alguna lengua de la zona que a mis oídos, y ante el desconocimiento, es como si fuera alemán. Mas tarde me enteraría que es el ladino, antigua lengua de la zona de los Dolomitas. Después de caminar por los recovecos una media hora, no encontrar mercadillo alguno, y si ver un “panificio”, decidimos hacer provisión de pan y ponernos en ruta. Yo continuaba intrigada por el mercadillo y no puede evitar preguntar a la panadera. En efecto, hay mercadillo, pero solamente es los meses de julio y agosto, o a lo sumo ultimo fin de semana de junio. Las ventajas de ser la avanzadilla en las vacaciones veraniegas, hace que en ocasiones nos perdamos ciertas cosas. Visto que me quedo sin poder comprar pan artesanal, me decido a probar los diferentes panes que se venden. No entiendo absolutamente nada de los letreros que clasifican los distintos productos, finalmente llegamos a la conclusión que el pan es de “escanda” con una mezcla de anises y cominos. Yo como siempre, probando todo tipo de comidas, compro el pan. Reconozco que es “diferente”;  incluso diría que apetecible, solamente le encuentro un problema a los cominos y anises, que en algunos momentos es como si una arena dura se incrustara entre tus dientes produciendo las molestias correspondientes.
Ante el fracaso del mercadillo decidimos ponernos en ruta. Antes de continuar con nuestro viaje programado, nos acercaremos al Lago Carezza. Ayer, la señora que atendía la recepción del camping, nos animo a hacerlo. Nos dijo que no podíamos pasar por allí sin visitar el lago. Aunque no nos pilla de paso, pues es en otra dirección, estamos dispuesto a conocer el pequeño lago. Parece ser que está a una media hora y que hay un parking donde podremos dejar la camping-car sin problemas. Después de un último intento con internet, que como en la mayoría de las paradas en este viaje, no funciona nada bien, y ante el fracaso de la conexión, no queremos demorar mas la salida y nos ponemos en ruta.
Retrocedemos  a Pozza di Fassa y de allí nos dirigimos a Vigo di Fassa. Rondamos los 1400 metros de altura. La temperatura puede que sea de unos 16 grados, la mañana que se despertó con un cielo tirando a azul deja ver nubes mas grisáceas.
Es una lástima no poder admirar estos paisajes con la luminosidad del sol. Seguimos la carretera al Passo de Costalunga, una subida de apenas 400 metros, pero el recorrido es estrecho y lleno de curvas; voy entretenida haciendo fotografías y mirando el paisaje con las casitas de madera de vez en cuando perdidas en pequeños retazos de pradera, en la que flores multicolores avisan que estamos a finales de la primavera.
Pero lo mas impresionante es ver las montañas. He leído mucho sobre el color de los dolomitas, ese reflejo rosado al atardecer con la luz del sol, y en este viaje, yo solo veo tonos grises, azules, y tierra;  con algunas zonas blancas provocadas por los restos de nieve.

Las montañas me siguen atrayendo. Cuando comienzo a fotografiarlas mi dedo no es capaz de dejar de apretar el botón para captar las instantáneas que mi ojo ve. Luego, no es lo mismo, cuando miro la fotografía, ésta no se iguala a la imagen de la realidad e intento en vano captar de nuevo esa imagen para el recuerdo. Así es como vamos aumentando el numero de fotografías de nuestro viaje.
No sabemos exactamente donde queda el Lago, la única referencia que tenemos es que hay una llanura donde podemos dejar la autocaravana. Detrás de una de las tantas curvas que hemos pasado, a la izquierda vemos una pequeña planicie y un acumulo de agua. Enfrente una gran construcción de madera que es un complejo hostelero de restaurante, bar y que posiblemente sea un club a determinadas horas. La colección de agua , apenas una pequeña balsa artificial, no puede llamarse lago. Yo miro decepcionada a Tino y le planteo si eso puede tratarse del lago Carezza.  Durante diez segundos estamos convencidos de que sí, que todo nuestro esfuerzo de la mañana ha sido en vano. Tino y yo dudamos nuevamente de que eso sea así. Es imposible que la señora del camping, que nos pareció absolutamente correcta y normal, haya interceptado nuestra ruta diciéndonos que era la maravilla de la zona y debíamos visitarlo. Ella no aparentaba estar con ningún tipo de delirio. Ante la decepción, propongo a Tino tomar un café y confirmar si aquello es el lago. Nos despista que los coches paren allí y que grupos de excursionistas, a pie, pasen por el cumulo de agua. ¡Primero el café y luego aclarar aquello!.
Al entrar en el bar, una terraza de madera es la antesala, llena de sillones cómodos y mesas con sombrillas. Pero hace mas bien fresco, así que pasamos al interior. Una joven chica, vestida de tirolesa nos atiende. No comprende francés y malamente italiano; o somos nosotros los que no comprendemos J

Finalmente la palabra Coffe , expresso, café, es de fácil comprensión. Tengo hambre y quiero probar algo de la zona. La chica me oferta un “Pretzel”, bollo de pan duro y salado. Yo lo conozco de mis viajes a Alsacia y acepto su oferta. Le pregunto a la chica donde queda el Lago Carezza con el deseo íntimo de que nos indique que no es el charco de agua que esta justo en frente. Ella me dice que cruzando la carretera adelante; pero que llevemos “la maquina”, como llaman a los coches, porque aún queda un poquito. Mis ojos se iluminan al comprobar que todavía no hemos llegado al Lago. Salgo bailando a ritmo de la música, contenta, en dirección a la buscada maravilla. Montamos en la autocaravana y continuamos, ahora ya tranquilos porque la chica nos aseguró que existían letreros que nos avisarían. En efecto, pronto encontramos un gran cartel que nos informa de la cercanía del lago. Cuando vemos toda la infraestructura que esta montada alrededor del lago no nos queda otra que reírnos de nuestra equivocación anterior. Un enorme parking al extremo derecho de la carretera, da albergue a un gran numero de coches y autobuses, que supongo en pleno verano estará todo ocupado; pero hoy la mayoría de plazas están libres. Pagamos la entrada al lago, todo el complejo turístico esta muy bien montado. Desde el parking se accede por una especie de túnel que cruza la carretera a la zona de restaurantes y boutiques de suvenires y lógicamente al lago. Vamos en dirección al él y no me queda otra que exclamar:
 - ¡Esto si que es bonito de verdad!. Siento como entro en un mundo de fantasía. Un bosque de abetos verde, como un manto que cubre los pies de la montaña, rodea el lago que esta justo enfrente de mis ojos. 
Un grupo de montañas, coronan el lago de aguas cristalinas. Latemar, con sus cumbres nevadas se refleja en las aguas. Veo un paseo que bordea todo el lago. No me conformo con quedarme en la plataforma, donde puedo leer la Leyenda del Lago Carezza ; y la altura de las montañas Latemar, que están  justo enfrente de mi, unos 2749 metros. Pronto quiero hacer todo el recorrido y sentirme inmersa en aquella fantasía hecha realidad. Mi cámara no es capaz de recoger la claridad y los contrastes de luz, no obstante yo no paro de fotografiar. 
La brisa es fresca. El agua es como espejos que nos refleja, pero fijándose bien se pueden ver las piedras del fondo e incluso flores que crecen o han sido cubiertas por el agua y que se mantienen fuertes dentro del lago. Tengo la sensación que es algo mágico. Apenas hay turistas, es increíble poder pasear tranquilamente por su orilla. El bosque de abetos hace que me imagine que estoy en el mundo de hadas y elfos, gnomos y ninfas. 


El suelo esta tapizado de fresas salvajes que comienzan a dar los primeros frutos, mas adelante puedo ver los matorrales, en gran numero, de arándanos con sus frutos aun de color verde. 






Continuo y veo líquenes por doquier y un pequeño grupo de helechos que me hacen imaginar que es como una reproducción en miniatura de un pequeño bosque, donde las plantas son los arboles. 

Veo como las raíces de los abetos surgen de la tierra como cicatrices que marcan el suelo. Todo es frescor y se siente la vida de la primavera. 







Pequeños manantiales al borde del lago que surgen del subsuelo y que vuelven a introducirse hacen ver como se ha formado. 




Llegamos a unos indicadores que orientan de las distancias, en tiempo, de los diferentes caminos que se pueden tomar. Pensábamos dedicar media hora al lago pero, esta maravilla nos aprisiona y, queremos disfrutar aun mas de su belleza. Alcanzo a leer en el indicador que por la senda numero 12 se llega al Lago Di Mezzo y tan solo en veinte minutos. No lo dudamos, comenzamos la pequeña escalada para llegar a ver el segundo lago anunciado. La pendiente es suave y corta, pronto llaneamos y, como el paseo es metidos en el bosque y con las sombras de los arboles, se hace muy agradable y entretenido. 
Los grandes troncos de arboles invitan a jugar al escondite; el suelo se haya tapizado de pradera verde. Justo a los veinte minutos llegamos al Lago Mezzo
Entre dos arboles y enmarcados por las ramas, a modo de ventana, vemos el segundo lago. Mas pequeño, pero igualmente de agua cristalina y rodeado de bosque.
Una pareja en situación romántica están sobre una balsa navegando en solitario. No hacemos ruido, me siento como si los espiara, pero no quiero interrumpirles su momento de intimidad. Se les oye reír. 
Miro en la orilla y veo una balsa hecha de troncos y con dos ramas a modo de remos para navegar, similar a la de los chicos jóvenes. Me apetece un montón meterme en las aguas cristalinas sobre la balsa, pero llevamos las maquinas fotográficas y no estoy muy segura de nuestra pericia como marineros. Eso hace que mi impulso se frene, quiero conservar las fotografías y si nos caemos, cosa bastante probable, echaríamos a perder todas las fotografías y las cámaras. La balsa esta mojada y sentarnos en ella supondría como mínimo mojar toda la ropa. Nos hacemos fotografías para el recuerdo y respiramos en profundidad el aire limpio que corre entre las ramas de los arboles. Solo aquella pareja y nosotros, es increíble que exista un lugar así y sin apenas turistas. Una fantasía, un bosque de magia, un lago de ensueño y ¡apenas hay gente!. Unos minutos mas tarde oímos llegar a una familia con niños. Nosotros tomamos la retirada una vez que llegan cerca de nosotros y que decidimos no adentrarnos en las aguas del lago. Bajamos de nuevo al Lago Carezza, pero envueltos en la magia del entorno. Latemar se refleja en las aguas y, es difícil hacer una fotografía al lago en que se vea el bosque y el agua, en realidad es imposible. Siempre sale el reflejo de las montañas y el cielo.
Es la hora de comer, volvemos a la autocaravana, paso por la tienda y compro un libro de los Dolomitas, quiero saber mas de este lugar. Tenemos, entre nosotros,  unas palabras de agradecimiento hacia la recepcionista del camping que tan amablemente nos indico que deberíamos de conocer este lugar;  porque si no es por su insistencia lo hubiéramos dejado de lado.
Nos sentimos como triunfadores, con un objetivo logrado. Este viaje esta siendo casi perfecto, nos sentimos felices de cómo se esta desarrollando.
Nos hemos retrasado mas de lo previsto y la comida tiene que ser a base de los restos de ensalada de lentejas y embutidos, no hay mas tiempo que perder. Hoy aún tenemos que llegar a Chiussa.
Volvemos sobre nuestros pasos hasta Campitello di Fassa . Antes de subir a los 2244 metros del Passo Sella,  nos paramos a tomar un café en un bar de carretera en la base del Passo Sella,  Allí nos encontramos con los primeros moteros. Porque desde luego esta lleno de motos que hacen el recorrido de la montaña. J.
Cuando llegamos a la cima, el viento sopla fuerte, pero nos tomamos un tiempo para fotografiar el paisaje.
Es una bonita imagen ver la autocaravana en lo alto de la montaña
Descendemos por Ortisei en dirección a Chiussa. Nos encontramos con otra cosa que llama nuestra atención, las esculturas de madera tallada que adornan plazas y casas;  mas tarde me entero por internet que es algo típico de la zona. Llegamos al camping que queda prácticamente en el pueblo, es el atardecer. Ha sido un gran día pero aun queremos dar un paseo para conocer esta pequeña ciudad de Chiussa
Recorremos el tramo un poco declive que nos separa del rio y atravesándolo, llegamos al centro del pueblo. En la plaza hay wifi libre, aprovecho para ver el correo.  Recorremos el pueblo y hacemos algunas compras. Queremos probar el queso de la zona, y los vinos. Entramos en un vinoteca pero desde luego el dueño no es nada experto en ventas, habla francés y podemos comunicarnos fácilmente, pero llegamos a la conclusión que tiene una tienda muy bonita pero ni el mismo sabe lo que vende, pues mezcla todos los vinos dando igual importancia a unos que otros y no sabiendo especificar bien las características. Tino y yo pasamos de sus malas explicaciones y optamos por hacer la selección nosotros solos de entre los diferentes tipos  de uvas. Luego pasamos a comprar dos tazas, pues no teníamos para tomar un buen café con leche;  y fruta. Chiussa es una ciudad cara. He visto varios escaparates con ropa tirolesa pero un vestido se acerca a los doscientos euros, demasiado para que sea solo un recuerdo guardado en un cajón. 
Tiene rincones muy bonitos y un conjunto de calles de piedra casi desiertas donde se ve que la gente no se estresa por nada. 
En lo alto de la colina vemos el monasterio benedictino y también en la ladera una especie de castillo. Nos  gustaría tener mas tiempo para investigar un poco mas, pero los días los tenemos planificados.  Decidimos volver al camping. A la orilla del rio reconozco el olor de la Toscana. De nuevo los Tilos en flor me regalan su aroma. Subimos la carretera y yo tengo tantas imágenes en mi cabeza que deseo escribir mis sensaciones para no olvidarlas, por eso mientras Tino prepara la cena, que será bonito enlatado artesanalmente con una ensalada de tomate, yo me siento con el ordenador fuera de la camping-car haciendo patria y tomándonos una botella de sidra.
Hoy ha sido un día estupendo. La luz se va marchando y la noche comienza a caer. A lo lejos, en la montaña justo en frente de nosotros, podemos ver el Monasterio iluminado. Bonita imagen para despedir el día.



Informacion para autocaravanistas

Chiussa
Camping Gamp KG
Tel. 0472. 847. 425.
Una noche con luz y resto de servicios. 35,20 euros. El camping queda como a un kilometro del pueblo; se camina fácilmente. Dispone de piscina. (no hemos utilizado).  No tiene Wifi.
GPS
Norte: 46.64148º
Este: 11.57397º

Lago Carezza
GPS
Norte: 46º 24.619’
Este: 11º 34.551’