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martes, 20 de diciembre de 2016


CASA HUNDERTWASSER - KRAWINA. VIENA.





Hace varios meses, por motivos familiares, el blog no ha visto incrementadas sus entradas. Espero que esto se subsane el próximo año 2017 y pueda aportar nuevos post para continuar disfrutando con todos vosotros. Daros las gracias por la fidelidad que mantuvisteis durante todo este tiempo de ausencia.


Hoy, revisando mis recuerdos, encontré mi visita a la casa Hundertwasser-Krawina situada en plena ciudad de Viena. Punto de parada si realizáis un viaje a la capital.
Se encuentra situada en el distrito 3, entre las calles Kegelgasse y Löwengasse. Es propiedad del Ayuntamiento de Viena. Fue construida entre Agosto de 1983 y Octubre de 1985, siendo inaugurada en Marzo de 1986.


 Su aspecto varía según en que estación nos encontremos. La idea original es integrar la casa y la naturaleza, un espacio en el que conviven en armonía el hombre y la naturaleza. 50 viviendas de diferentes dimensiones, que van desde los 30 metros cuadrados a los 150, conforman este edificio, ademas de una consulta médica y cuatro locales comerciales. Su construcción ha costado unos seis  millones de euros. Esta habitada por unos 150 vecinos aproximadamente, que conviven con unos 250 arboles y plantas, distribuidos por todo el edificio.


Su aspecto exterior es multicolor, se han utilizado varios colores en tonos rojo, azul, amarillo, blanco y gris. Cada superficie coloreada es una vivienda particular y las zonas grises son las comunitarias. Sus ventanas no son iguales, existen ocho tipos de ventanas diferentes y están colocadas según la luz que recibe la casa, por eso las inferiores son las ventanas mas grandes ya que las superiores reciben mas luz por lo que se han colocado mas pequeñas. Nos hemos de fijar en las claves de la parte superior de las ventanas, hechas de cerámica, el artista pretendía con ello la union óptica. En su creación el artista apeló al  derecho de cada inquilino a decorar la fachada a su gusto, en todo aquel espacio que su brazo, saliendo por la ventana, llegara a alcanzar. Hasta el momento ningún inquilino ha hecho uso de ese derecho, decorando como quiera el trozo de marco que bordea  su ventana por el exterior y que esta pintado en algunas de las ventanas, con un color diferente. 


La casa presenta infinidad de elementos decorativos y figuras. Los muros de los balcones y terrazas están rematados con bolas de piedra y estatuas clásicas, a semejanza de los jardines de las antiguas villas romanas. 


Mientras que las columnas no solo son de apoyo y soporte sino que tienen una función decorativa dando una sensación muy alegre.


Los árboles varían con las estaciones lo que hace variar al mismo tiempo la apariencia de la casa, pero no solo están en las terrazas, sino que hay los llamados árboles inquilinos. Éstos crecen desde el interior al exterior. Están plantados en pequeños balcones en el interior y salen hacia el exterior, siendo los propios vecinos los encargados de regarlos con el agua recogida en unos depósitos situados para tal efecto.


La Plaza situada delante de la casa se construyo como zona peatonal y su suelo es ondulado, semejante a los desniveles que existen en el bosque. Se pueden ver ocho árboles que dan sombra y una fuente de estilo romano. El agua cae en cascada hasta una pila revestida de mosaicos. 


Desde esta plaza se sube, por una escalera, hasta la cafetería-terraza de la primera planta, donde se puede tomar un cafe y algún pastel de la repostería vienesa.


En frente de la casa se encuentra un pequeño centro comercial, inaugurado oficialmente en junio de 1991. En su interior, las fachadas de las tiendas y los caminos nos hacen la sensación de caminar por una aldea. Consta de dos pisos donde se distribuyen las tiendas y un bar.



En el bajo se encuentran los servicios públicos. Éstos están decorados siguiendo el estilo de como se hayan decorados los de los inquilinos. Puesto que al interior de la casa no se tiene acceso, me he tenido que conformar con fotografiar el exterior.












NOTA: Sorprende en un barrio absolutamente urbano encontrarnos con esta casa y mucho más el concepto de la armonía del hombre con la naturaleza en convivencia. Cuando la miraba me hizo gracia ver su colorido y la frondosidad de las plantas y árboles; como si saliera de un bosque, o mejor dicho, estuviera en el bosque. Cuando leí su historia fue cuando realmente comprendí la idea que Hundertwasser y Krawina quisieron transmitir. Me gustaría que mas ayuntamientos copiaran la idea de casas ecológicas realizadas para viviendas sociales, porque lo mas estupendo de todo esto es que son casas de alquiler y éste es totalmente asequible, lo que no tengo idea es de como se accede a ello, si es por sorteo o que criterios se siguen. Si yo viviera en Viena no tendría duda de intentar que mi residencia fuera en este magnifico edificio.




lunes, 16 de marzo de 2015

TARTA INSPIRADA EN MERANO. ANTIGUA TARTA VIENESA PARA CUMPLEAÑOS






¡Al fin una de las cosas pendientes de mi lista puedo eliminarla!. El año pasado me fui de vacaciones con la camping-car y pase por Merano, (aquí esta el post de aquel día), Os comentaba y me comprometía en el post, de hacer la tarta tan famosa de allí; pues bien, no es exactamente la misma porque aquella tenia dos capas de mermelada, la cual una de ellas era de frutos rojos o fresas y el bizcocho era un poco mas denso, menos esponjoso que el mío, pero lo cierto es que se parece por eso le he puesto "inspirada en Merano". 

Merano es llamada la pequeña Viena y como os comentaba en el post de ese día, un famoso pastelero proveniente de Viena se instalo allí y fundo la pastelería Konïng, donde realizan esta tarta. Después de paladearla y deducir que, si el pastelero era de Viena, la tarta era una vienesa, investigue entre los libros de cocina antiguos de la familia et "voila", me tope con la receta de una antigua tarta vienesa que creo se corresponde bastante. Seguro que el pastelero le dio su toque de perfumar con un jerez determinado y os comento que ha puesto dos capas de mermelada, haciendo contraste con dos frutas diferentes, una para cada capa. Como casi siempre se pone un toque personal, yo solo hice una capa de mermelada porque no hice el bizcocho mas alto y no tenia una lira para cortar en tres el que hice; por lo tanto como solo lleva una capa de mermelada de melocotón, lo que sí hice fue introducir una capa de pasta de almendra en su interior, que aporto un toque estupendo.

No es dificil de hacer, quizá necesite una planificación para que, como decimos por aquí, : no os pille el toro. En este caso la hice para un cumpleaños, la persona homenajeada quedo encantada y creo que los asistentes también al ver los restos que quedaron. Cierto que es un poco calórica, pero un aniversario es un día especial. Si os animáis a hacerla, cosa que aconsejo, sencillamente hacerla planificando los tiempos. Primero pensar la decoración, si la decisión es decorarla así, tendréis que hacer las flores y el bizcocho el día antes de montarla mínimo, pues tanto uno como otro necesita que repose. Una vez realizada esa parte, el resto apenas os llevara una hora o hora y media según vuestra imaginación en la decoración. Yo tarde en hacer las flores laterales porque el molde no cortaba muy bien y tuve que ir reparando una a una, pero creo que ha merecido la pena ponerlas. Si queréis hacerla con un baño de chocolate también podría servir, al estilo de las tartas vienesas, pero os recomiendo la pasta de almendras. Aquí va la receta...

INGREDIENTES



  • 8 Huevos
  • 150 grs de azucar
  • 100 grs de avellana
  • 100 grs de chocolate negro
  • 100 grs de bizcocho
  • 1/4 cucharilla sal
  • 2 cucharillas azucar de vainilla





  • Un tarro de mermelada de melocotón
  • Una copa de jerez 



PREPARACION DEL BIZCOCHO VIENES



Poner el horno a precalentar a 180º

En un bol poner las 8 yemas con la mitas del azúcar (75 grs).

Batir hasta obtener una consistencia densa

En un segundo bol batir las claras con la sal

Cuando las claras este levantadas añadir el azúcar restante (75 grs) y seguir batiendo. el azúcar se añade como una lluvia fina mientras se bate.

Moler las avellanas, el chocolate y  el bizcocho por separado

Mezclar avellanas, chocolate y bizcocho molido

Añadir las claras montadas a las yemas,  mezclar suavemente con movimientos de abajo hacia  arriba suavemente

Añadir a cucharadas la mezcla de avellanas, chocolate y bizcocho

10º Remover suavemente para ir introduciendo

11º Una vez introducido verter sobre un molde forrado con papel de horno; o bien untado de mantequilla y harina (yo prefiero el papel)

12º Cocer durante 30 a 35 minutos . Probar pinchando con una brocheta y ésta debe de salir seca

13º Dejar  unos minutos  en el molde y sacar a una rejilla hasta que enfríe totalmente. Dejar reposar toda la noche. Una vez frío envolver en film de plástico para que no endurezca.




MONTAJE DE LA TARTA



Partir la tarta en dos círculos y clavar en el lateral de cada circulo, a la misma altura, un palillo para marcar la posición que debemos de recomponer

Tomar 250 grs. de mermelada de melocotón y batirla. Con ella untaremos la cara de un circulo

Para montar la tarta invertiremos la tarta y la parte inferior sera la superior, ya que ésta es mas lisa para colocar los adornos. Pintaremos la superficie del circulo superior, por su cara interna,  con mermelada batida y la colocaremos en una fuente con la mermelada hacia arriba.

Extenderemos entre dos plásticos, la pasta de almendra (receta aquí). Haremos un circulo con la base del molde en que hemos cocido el bizcocho

Retiramos el plástico superior y metemos la mano por debajo del plástico inferior

Volteamos el circulo de pasta de almendra sobre la mermelada de melocotón que cubre el bizcocho

Optativamente podemos untar de jerez, con un pincel, el otro circulo de bizcocho,

 Colocaremos este círculo sobre la pasta de almendra, reconstituyendo nuevamente el bizcocho. Previamente hemos marcado cada circulo con un palillo, para que al montarlo se corresponda el superior con el inferior justo por el corte realizado y la tarta encaje perfectamente

Extendemos nuevamente la pasta de almendra entre dos plásticos. En esta ocasión el circulo ha de ser del tamaño suficiente para cubrir toda la tarta incluidos los laterales.

10º Pincelamos la cara superior y lagerales de la tarta, con la mermelada de melocotón batida, que hará de pegamento

11º Volteamos sobre la tarta, el disco de pasta de almendra, para cubrirla

12º Con la ayuda de una espátula le vamos dando la forma de la tarta y cubrimos todos los laterales

13º Extendemos la pasta y con un molde cortamos flores

14º Con ayuda de un bastón colocamos la flor en un lateral, al tiempo que con el bastón le damos forma y comprimimos para fijarla (se puede utilizar pegamento comestible, de venta en tiendas especializadas)

15º Colocar los adornos sobre la superficie. En este caso he colocado dos velas doradas y una de las flores realizadas con pasta de almendra, cuyo forma de hacerlas os he subido a este blog y podéis consultar pinchando (aquí).