sábado, 15 de noviembre de 2014

COMO SE PREPARA UN CROCANTI DE ALMENDRA

Se dice almendra crocante cuando esta tostada y crujiente. Se utiliza como decoración de los postres. Es muy fácil de hacer y se puede utilizar para acompañar a helados, decoración de tartas o sencillamente, mezclado con yoghurt hace en si mismo el postre.
Hoy os subo este post porque en breve haré una tarta y necesitare el crocante para su decoración :)


INGREDIENTES



la proporción de ingredientes es al siguiente:

  • 4 Cucharadas de almendra en trocitos
  • 2 Cucharadas de azúcar blanco
  • 2 Cucharadas de aceite de oliva suave





PREPARACION


1º En una sartén de base gruesa y a fuego medio calentar el aceite de oliva y disponer la almendra. Remover constantemente para tostarla por igual, hasta que adquiera un color tostado

3º Añadir el azúcar y seguir moviendo

4º Se sabe que esta cuando vemos que el azúcar se ha convertido en caramelo y sobre el fondo de la sartén se ve gotas del caramelo

5º Disponerlo sobre una fuente de cristal y enfriarlo removiendo con la cuchara. Muy importante es no tocarlo con los dedos pues el azúcar a punto de caramelo guarda muchísima temperatura y nos produciría uan quemadura importante. 

6º Una vez frío nos podemos ayudar de las manos para separar los grumos y ya tenemos listo el crocante para usar.


NOTA: Esta forma de preparar el crocante de almendra la he obtenido de la red en la web de Javi.Recetas.

viernes, 14 de noviembre de 2014

QUE ES Y PARA QUE SIRVE EL ACEITE DE ARGAN.

El arganero es un arbol de zonas casi deserticas de Marruecos . En mi viaje por Marruecos me encontré con verdaderas extensiones de arganeros, similares a los olivares, y cuyos frutos son utilizados para obtener el aceite de Argan. Yo ya conocía el aceite por sus propiedades en la cosmética,  de hecho es uno de los productos que suelo utilizar sobre mi piel en los cuidados nocturnos, lo que nunca había hecho era probar el aceite culinario de argan.
En el camino de Marrakech a Mogador, en la autoruta, es donde vi a las cabras subidas a un árbol. Había oído hablar de ellas,  que en Marruecos las cabras se subían a los arboles; pero mas bien creía que era una leyenda hasta que pude ver como, en efecto, un pequeño grupo de cabras pastaban subidas a un arganero. No se bien si educadas por su propietario como espectáculo circense, o porque en épocas de sequía extrema, donde los brotes son tan escasos, buscan alimento alla donde puedan obtenerlo y el arganero les permite cubrir sus necesidades. Sea el motivo que sea, yo disfrute del espectáculo y al mismo tiempo pude tocar y conocer este tipo de arboles que tienen un fruto parecido a la oliva.

Ya cercanos a Mogador, al borde de la carretera, estaba una de las cooperativas de mujeres dedicadas a la obtención de productos del arganero: aceite de argan para uso culinario y cosméticos.

Este grupo de mujeres se dedica a la recolección y producción de aceites y productos derivados de ellos, formando cooperativas e impulsando la obtención de los derechos para la mujer en Marruecos.
Recogen los frutos y rompen la cascara que los cubre para obtener las semillas .

 Las tuestan y después las prensan y obtienen un aceite aromático, con un discreto sabor a frutos secos.

Yo mas bien diría que su sabor me recuerda sutilmente a avellanas. Conocido por sus propiedades antioxidantes, rico en vitamina E e hipolipemiante. Utilizado en ensaladas y en repostería al mezclarlo con miel y almendras. Otro modo de comerlo es untado en pan.
Los restos después del prensado es utilizado en la alimentación del ganado.

El aceite obtenido del fruto sin tostar, es empleado para los productos cosméticos, gran regenerador celular y muy utilizado como preventivo de las arrugas. Su color es mucho mas claro casi transparente.

Si podeis comprar aceite de argan yo os lo aconsejo para dar un toque de sabor a vuestras ensaladas, sobretodo aquellas que admitan frutos secos, se verán reforzadas. Tambien ha sido una sorpresa combinarlo con un buen queso donde se potenciara el sabor entre ambos. 

sábado, 8 de noviembre de 2014

PITU CALEYA GUISAU. (POLLO GUISADO). RECETA ASTURIANA TRADICIONAL.

"Pitu" es como en Asturias llamamos al pollo y "caleya" se refiere a que es un pollo que esta criado al aire libre; o sea, en libertad comiendo maíz e insectos y no criado con piensos. Este tipo de crianza y alimentación hace que la carne sea mas dura y roja que la carne del pollo de granja, alimentado con piensos. El pitu caleya guisado es uno de los platos tradicionales de la gastronomía asturiana. Recuerdo que en las fiestas del pueblo, o cualquier acontecimiento  familiar  importante, se festejaba con un pitu caleya guisado o bien pitu caleya con arroz. Estos eran platos que se comían en contadas ocasiones, como ya dije: la fiesta del pueblo, una boda o un acontecimiento importante; porque la cantidad de gallos (que es en realidad la especie de ave) era escasa. La crianza de éstos es, mas o menos un año,  tiempo en el cual el gallo alcanza un peso cercano a los cuatro kilos; dejar mas tiempo supone que, proporcionalmente, el aumento de peso no es rentable y la carne se hace mucho mas dura al estar mas envejecida. Antiguamente se dejaba uno con las gallinas para la reproducción, y el resto, normalmente de dos a seis dependiendo del numero de familia,  se criaban para el consumo anual. Hoy en día ha sido tanta la fama que ha cogido este plato que hay granjas dedicadas a la cría y venta de estos pollos, con lo que el consumo se ha extendido. 
La carne es roja, a diferencia del pollo de granja que es mas blanca. Este hecho es porque la actividad física del animal hace que las fibras de carne sean de composición diferente. El sabor también es diferente.
Os voy a contar una anécdota familiar: mi ex-suegra es argentina y el día que se presentaba en mi familia quisimos agasajarla con los platos tradicionales de Asturias; así que preparamos un buen "pitu caleya guisau con patatines" como decimos en casa; ella prudentemente comió un poquito pero yo observé que no en demasía, aunque he de decir que no es de gran plato a la hora de servirse. Tiempo después cuando yo ya estaba casada y teníamos mas confianza, intercambiando las costumbres en Argentina  con las nuestras propias, recordamos el día que conoció a mi familia y me confesó que se extrañó del menú que habíamos servido, la información que tenia era que tanto mi abuela, como mi madre, eran profesionales de la cocina. Le pregunté en que le parecía extraño y me contesto que en Argentina, los pollos, o mejor dicho gallos, no es una carne valorizada; que jamas se hubiera puesto en la mesa para un acto festivo. Le pregunte que hacían con los gallos y me contesto que ella jamas lo había comido porque se trataba de carne muy dura. Inmediatamente comprendí la situación que se había creado sin querer, el día que ella entro en mi familia, y ambas nos pusimos a reír. Le explique que sí era cierto que es carne mucho mas dura que el pollo de granja, pero mucho mas sabrosa, y el truco es saber guisarlo con paciencia a fuego medio tras una buena maceración, y que ella había comprobado que en absoluto era carne dura. Hoy os subo el modo en que en mi familia preparamos este plato y ya os adelanto que es un buen plato para celebraciones, fiestas y como no, para las navidades que están tan próximas.


INGREDIENTES


  • Un pitu caleya de unos 4 kilogramos.
  • Cinco cebollas 
  • 500 cc de aceite de oliva
  • Una cabeza de ajos
  • 300 cc de vino blanco
  • Una lata de pimientos rojos si son del piquillo mejor.
  • Dos cañas de perejil. 
  • Guindillas opcional si gusta picante
  • Sal y 100 gramos de harina para enharinar la carne.


PREPARACION


Trocear el pollo en trozos según el gusto de cada uno, yo suelo hacerlo de mas o menos una ración pequeña. En esta ocasión mi sobrino me ayudo  

Distribuyo y clasifico los pedazos; lo que conocemos como "menudos" compuesto por el buche, patas, cresta y grasa en exceso, lo aparto para hacer un buen caldo. Las patas necesitan una preparación muy cuidadosa pues hay que pelarlas tras introducirlas en agua hirviendo, que hará mas fácil el despojarlas de la piel. pero esto no influye para nada en nuestra receta de hoy. Asi que suelo congelarlo para otro momento, así como la piel del cuello que posteriormente aprovecho para cuello trufado, receta que también puede ser un buen plato de fiesta, pero queda para otro post, cuando utilice el cuello.
 
Machacar en el mortero unos diez dientes de ajo con sal, hasta hacer un puré;  y a esto añadirle un vaso de buen vino blanco, 150 cc. (o sustituir el vino por una copa de coñac si el pollo es viejo). Éste será el adobo que utilizaremos para la carne de pollo ya troceado. Lo dejamos macerar en una tartera tapado; mejor en el interior de la nevera, durante toda la noche. Si el pollo es mas viejo de un año, es aconsejable que macere mas tiempo. Este proceso será muy importante no solo para dar gusto a la carne, sino para ablandarla.

 Al día siguiente, sacar del abobo y con un pincel retirar los restos de ajo sobre los trozos de carne, esto evitará que al freírlos se queme el ajo dando puntos negros al guiso.

Enharinar ligeramente cada trozo antes de freírlo, esto evita que el aceite salte produciendo quemaduras o ensuciando en exceso la cocina.

 Dorar el pitu en el aceite de oliva. Cuando presente color dorado reservar en una fuente.

 Una vez dorado todo el pollo, colar el aceite para retirar todo resto que pudiera quedar, de ajo o carne y en ese aceite pochar durante diez minutos las cebollas picadas finas.

  Majar en un mortero otros cinco dientes de ajo con el perejil y unos 150 cc de vino blanco.

Colocar el pitu caleya en una tartera y cubrirlo con la cebolla y el majado del mortero, (si gusta picante es el momento de añadir las guindillas). Cocer suavemente a fuego medio. Este proceso puede durar entre tres o cuatro horas, todo depende de la edad del gallo, cuanto mas dura y vieja sea la carne mas tiempo será necesario para dejarlo en su punto. Si se trata de pollos de un año, puede que en dos horas y media sea suficiente. 

10º Al guiso añadirle unos pimientos asados, de preferencia del piquillo. Se pasan  por el pasapures con un poco de salsa. Es el momento de rectificar la sal y lo picante.

11º Dar un hervor con la salsa de pimientos. Si tenemos poca salsa se puede añadir mas agua para aumentar la cantidad de salsa y dejar reducir.

11º Cuando veamos que los trozos de pollo se comienza a desprender la carne facilmente del hueso o bien, al pinchar con el tenedor, éste  se introduce fácilmente; es que está tomando el punto exacto de cocción. Como los trozos son de diferente densidad de carne, se haran en diferente tiempo, por eso iremos sacando los trozos que ya consideremos guisados, que son los que desprende la carne del hueso, se reservan en una cazuela.

12º Es el momento de preparar la guarnición: unas patatinas rehogadas en la salsa del pitu. Para ello se sigue la receta siguiente guarnición de patatines

13º Se sirve en una fuente acompañado de otra con la guarnición. También se puede servir con una ensalada de lechuga y obtendremos un buen segundo plato o dependiendo de la cantidad de patatas podrir ser como plato único.


NOTA: El pitu caleya que sobre, es el que se aprovechará para realizar un buen "arroz con pitu", que subiré en otro momento al blog. Este plato como ya os dije es todo un lujo en la mesa para ocasiones especiales siguiendo la tradición asturiana.


sábado, 1 de noviembre de 2014

COMO PREPARAR DE FORMA MAS RÁPIDA, UNA GUARNICION DE PATATAS PARA ACOMPAÑAR LAS CARNES GUISADAS.

¿ A quien no le gusta esas patatinas redondas y pequeñitas que acompañan tan bien la carne guisada o, como es tradición en Asturias, al "Pitu Caleya"?.  Otro día os subiré al blog la receta, paso a paso, de como se hace el famoso "pitu caleya". En realidad podríamos decir que ésta seria una parte de tal receta; porque unas buenas patatas redondas y pequeñas, rehogadas en la salsa del pollo, es el mejor acompañamiento que existe. 
Las patatas han de tomar el sabor de la carne. La mayor parte de la gente las hace friéndolas en aceite de oliva y luego rehogandolas en la salsa. Eso las hace muy ricas pero en exceso calóricas. Yo os presento otra forma de hacerlas, pero no porque sean menos calóricas, que si lo son, sino porque son muchísimo mas rápidas de hacer y cuando las comes no tienen nada que desear en comparación con las que preparas fritas. Este truquillo es de mi madre que, en sus clases de cocina, les aprendía a hacer los platos de la forma mas económica posible en lo referente a la utilización de los tiempos de trabajo; sin por ello dejar de estar sabrosisimos. 
Como comprendereis la cantidad de patatas es un poco personal, porque depende de la cantidad de carne y del gusto de cada uno por poner mucha o poca guarnición, así que hablemos de un kilo de patatas pequeñitas; de esas que son nuevas y se utilizan en guarniciones. De hecho, a veces las venden específicamente en bolsas de medio a un kilo. El único problema es que hay que pelarlas y hay que ponerse de paciencia :). Eso ya consume un buena parte de nuestro tiempo, de ahí que si luego podemos ahorrarnos el tiempo de freirlas,  mejoraremos en rapidez y comodidad la receta, sin perder en calidad y sabor.  ¡Vamos alla!

INGREDIENTES

  • Patatas pequeñas de guarnición. (Un kilo para unos cuatro a seis comensales, depende del resto de acompañamientos).
  • Una caña de perejil.
  • Un cuarto de cebolla
  • Dos sientes de ajo
  • 1/2 hoja de laurel
  • 75 ml  de vino blanco
  • media cucharilla de pimienta en grano
  • 2 guindillas secas de Cayena (opcional para los que gusten del picante)
  • Unas hebras de azafrán
  • Sal


PREPARACION


Pelar y lavar las patatas

Poner a hervir una olla con agua abundante y en la que se añade el perejil, la cebolla, los ajos, el vino blanco, laurel, pimienta, sal y las guindillas opcionales.

Cuando comience el hervor añadir el azafrán y las patatas. Dejarlas cocer hasta que estén tiernas,  pero no deshechas. Según el tamaño se hacen mas o menos rápido. Cuando lleven unos siete minutos pinchar una con un tenedor para comprobar el punto de cocción, el tenedor ha de deslizarse, pero la patata ha de quedar integra. Es importante no pasarse de la cocción sino tendremos puré de patata :). La experiencia es el mejor maestro. 

4º Una vez cocidas escurrirlas

5º En una cacerola sacar la salsa de la carne y rehogarlas cuatro minutos para que tomen todo el sabor. y listas para su presentación



NOTAS: he de hacer algunas consideraciones, como por ejemplo que si no tenéis patatas pequeñas las podéis hacer, tan fácil como coger una grande, partirla en cuadrados grandes y luego cada cuadrado darle con el cuchillo la forma de patata redonda. Otro día subiré el post, porque no siempre dispongo de patatas chicas y en cambio las utilizo mucho en guarniciones y presentaciones.
Otro punto que quiero aclarar es que las patatas chupan la salsa, por eso debéis de hacer la carne con abundante salsa y no dejarlas en la salsa, una vez rehogadas. Si es que no las vais a presentar de inmediato no las rehoguéis hasta el final, se dejan enfriar una vez cocidas y las tenéis medio preparadas para el toque final. Por ultimo, si alguien quiere economizar salsa y no le importa que la patata no coja el sabor de la carne, otra opción sería freírlas en aceite de oliva,  después de cocidas. Con un minuto seria suficiente. Esto haría que cojan costra dorada, mejorando su presentación pero no estarían empapadas de aceite. Con un minuto seria suficiente. Espero sinceramente que estos truquillos os gusten y os ayuden a preparar vuestras comidas de forma mas rápida.


miércoles, 29 de octubre de 2014

CALABAZA EN PASTEL O EN TARTA. POSTRE PARA LA NOCHE DE HALLOWEEN

Hace unos años creía que la noche de Halloween nada tenia que ver conmigo, que era una fiesta absolutamente americana. Poco a poco vi como cada año arraigaba mas fuerte y un día me plantee leer un poco su historia. ¡Sorpresa!. la fiesta que yo creía tan americana descubrí que era una fiesta de mis ancestros celtas, así me entere que para los celtas era la transición hacía el nuevo año. La noche del 31 de octubre la linea que separa los dos mundos, el terrenal y el "otro mundo",  se estrecha de tal forma que los espíritus pueden cruzarla y vagar entre nosotros. A partir de esa idea salieron parte de las leyendas que rodean la fiesta. Es el periodo de las manzanas y calabazas, así como castañas; tres productos incluidos en la gastronomía de estas fechas. Actualmente la calabaza hueca con una luz en su interior es el icono de Halloween, y por derivación un postre de calabaza acompaña a la perfección si queréis festejar este día/noche. 
He de confesar que no sabía ninguna receta, así que mire por internet varias y con las que leí compuse mi opción, que es la que os transcribo.
Los niños participaran gustosos en la decoración de la tarta.
Os presento dos opciones como presentación final, redonda en forma de tarta con una base de pasta quebrada o bien en tipo pastel cocido al "baño maria" en el horno. 

INGREDIENTES

  • 500 grs de calabaza en trozos
  • 3 huevos
  • 150 ml de nata
  • 150 grs de azucar
  • 1/2 cucharilla de canela
  • 1/2 cucharilla de jengibre molido
  • 1/4 cucharilla de sal
  • (10 galletas "maria" opcional)
  • Una lamina de pasta quebrada (comprada)
  • Chocolate negro para decorar

PREPARACION


Calentar el horno a 180º 

Colocar los trozos de calabaza ya limpia, sobre papel de aluminio

Cerrar el paquete para asar en el horno la calabaza

Meter durante 35 a 40 minutos la calabaza a hornear 

Pisar con un tenedor la calabaza ya asada y mezclar con el azucar

Batir los huevos sin levantar espuma, y mezclar con la nata

Añadir a los huevos y nata el pure de calabaza con el azucar,  sal, canela y jengibre

Extender la lamina de pasta quebrada y cubrir la base de un molde. Se puede pinchar con un tenedor para evitar que suba y hornear diez minutos.

Sacar la base de la tarta y rellenar con la mezcla de la calabaza y resto de ingredientes

10º Hornear durante unos 40 minutos. Al pinchar con una brocheta esta ha de salir limpia

11º Si se prefiere hacer un pastel, se untara con mantequilla un molde tipo cake y se vertera la mezcla de calabaza y resto de ingredientes en el molde. En este caso se horneara colocando el pastel sobre un recipiente con agua, para hacerlo al "baño maria". Se comprueba con la brocheta si esta hecho

12º Una vez cocido, sacar del horno y enfriar, para posteriormente decorar con chocolate derretido.











domingo, 26 de octubre de 2014

PASTA CON VERDURAS Y CECINA.

Mi sobrina, ha heredado de la familia el gusto por la cocina y es toda una artista. Este fin de semana se encargo del plato principal de la comida. En realidad, mientras tenía en brazos al peque, nos iba dando las órdenes para la elaboración de  la receta de su propia creación y debo de decir que exquisita y fácil de hacer. Nos fuimos a pasar el fin de semana a la casa de la montaña. Este otoño en Asturias esta haciendo un tiempo ideal, con las lluvias de hace unos días y el calor posterior, se ha logrado la magia de que el bosque esté repleto de setas y boletus. Mi cuñada es la experta, y en casa no comemos ni una sola sin que ella le de el visto bueno. Con los años vamos aprendiendo a distinguirlas pero aún así sabemos lo peligroso que es equivocarse, así que lo dicho, hasta que mi cuñada no les da el visto bueno ni las tocamos. El sábado hicimos recolección de boletus y mi sobrina se invento la receta. Nos gustó tanto que quiero compartirla con todos vosotros y animaros a que la hagáis. Ya me contareis si también felicitáis a mi sobrina por la preparación. 
Aquí os pongo la fotografia de los boletus recogidos y con los que hicimos el plato.


INGREDIENTES


La pasta se calcula unos 75 a 100 gramos por comensal. En mi familia hacemos los 100 gramos ya que nos encanta la pasta.
El resto de  verduras puede ser un poco mas variable, depende un poco de lo que tengamos pero en este caso se puede calcular por persona: una zanahoria, media cebolla y unos seis espárragos trigueros verdes. Los boletus, pues entre unos 50 a 75 gramos por comensal estaría muy bien. En caso de no tener boletus se podría hacer con champiñones, pero preferible son los boletus. La cecina se calcula como  unos 30 grs por persona.

No debemos de olvidar aceite de oliva, de 30 a 50 ml y el queso parmesano para el toque final, entre una a dos cucharadas soperas según los gustos.

En resumen, la lista de ingredientes seria:

  • Pasta
  • Esparragos verdes
  • Zanahoria
  • Cebolla
  • Boletus
  • Cecina
  • Aceite
  • Queso parmesano
  • Sal

PREPARACIÓN


Cortar en juliana y por separado las zanahorias, las cebollas. Cortar cada espárrago en tres a cuatro trozos y reservar

Los boletus no han de lavarse, pues se hincharían de agua y se deteriorarían. Han de limpiarse en seco con un pincel, para arrastrar todo tipo de suciedad y, si precisaran mas limpieza, se haría con un paño húmedo pero jamas introduciendolos en agua. Se laminan y se reservan

Poner el aceite en una sartén y rehogar unos minutos los espárragos, cuando vemos que están crujientes y tiernos los sacamos y reservamos

En la sartén rehogaremos las zanahorias que previamente pasamos por el microondas durante 4 minutos, a potencia máxima. Si tenéis un molde de silicona para hacerlas al vapor en el micro, seria ideal

Una vez hecha la zanahoria y los espárragos rehogamos la cebolla unos minutos, hasta que comience a ponerse transparente, pero que aun esta crujiente y reservemos

Finalmente en el aceite sobrante se rehogan los boletus durante cinco a siete minutos. 

Cuando las verduras estén todas rehogadas individualmente, se pasaran todas a la sartén para dar el toque final y añadir la sal,  pero antes pondremos a hervir la pasta siguiendo las instrucciones del envase, para su cocción.

Alcanzado el punto "al dente", se escurre la pasta y sobre ella se vierten las verduras bien calientes y finalmente la cecina que previamente habremos picado finamente

Se revolvera todo junto. La idea es que la cecina se caliente para dar todo su sabor, pero no se la pasa por la sartén.

10º Ya tenemos el plato listo, solo nos queda darle el último toque con una cucharada de queso parmesano rallado y un hilo de aceite de oliva, para mezclarlo todo junto. 

NOTA: Como en mi familia somos amigos de lo picante, el aceite de oliva que añadimos a la pasta al final, es un aceite un poco picante que elaboramos en casa. Es tan sencillo como poner a macerar en aceite unas guindillas durante unos días y tendremos el aceite preparado, pero también esta exquisito con un buen aceite de oliva no picante.